50 Sombras (o la vuelta a la Bella y la Bestia)

Cada vez que en las últimas semanas salía el tema de conversación de 50 Sombras de Grey yo era el primero en reconocer y decir a viva voz "¡pues yo empecé a leerme el libro!". Así, sin tapujos y sin vergüenza ninguna. Debía ser el año 2011 cosa así, yo no sabía de qué iba el tema y me enteré que se estaban popularizando unos libros de portada oscura en el que aparecían unas esposas y yo creía que eran policíacos. Tonto de mí. Menos mal que por aquel entonces yo ya tenía Kindle, lo había descargado y me ahorré los 18€ que costaba la novela, pues acabé borrándolo de mi dispositivo cuando llevaba leídas 20 páginas ya que no podía soportar ni una frase más. Cuando ya llevaba leídas cuatro o cinco veces lo guapo que era Christian Grey, lo muy intimidada que estaba Anastasia por su intensa mirada y las muchas veces que se mordía el labio o fruncían los ceños dije que esta lectura definitivamente no era para mí. Esa conversación que siempre inicio con un "pues yo empecé a leerme el libro" la termino explicando los motivos que me llevaron a tirar a la basura semejante historia que parece escrita por de estas antiguas quinceañeras que escribían cartas a la Superpop preguntando al staff de la redacción cómo debían chupársela por primera vez a su novio, no sé si os acordaréis.


El proceso lógico de la maquinaria industrial hollywoodiense no había hecho más que arrancar. En cuanto el libro ya era número 1 de ventas en todos los países y las lectoras unánimamente le pusieron rostro al protagonista, las productoras empezaron a pelear por sus derechos y Universal fue quien ganó el asalto de llevar a la gran pantalla la nueva franquicia crepusculera. Porque no olvidemos que 50 Sombras de Grey es una especie de fanfiction nacido a raíz de Crepúsculo y es un producto casi perfecto para venderlo puesto que ha sabido abarcar a un rango de público femenino que va desde la quinceañera, la treintañera e incluso a mujeres muy adultas. Anunciado el reparto y el rodaje de la película, yo seguía con la intriga de saber de qué trataba la cinta o qué elementos tendría para que siguiera siendo tal fenómeno de masas, a pesar de las miles de burlas y bromas que había leído a lo largo de estos últimos años. Si una película amasa más de 500 millones de dólares en menos de un mes con elementos tan problemáticos como el sexo en pantalla (y no cualquier sexo) quizás al fin y al cabo no sea tan mala, algo tiene que tener.

Pues no, no lo tiene. En cuanto a lo cinematográfico la verdad es que no hay mucho que decir: la película es un auténtico suplicio de más de dos horas de duración absolutamente injustificadas en las que hay un continuo bucle de seducción que parece no conducir a ninguna parte; unos actores sin carisma recitan diálogos de auténtica vergüenza ajena acompañados por secundarios que bien podrían haber sido sustituidos por lechugas hervidas; lo único que se salva es una dirección de fotografía de Seamus McGarvey medianamente elegante y un Danny Elfman que compone una banda sonora que a ratos plagia la Joven del Agua de Newton Howard y en otro le confiere a la película un ambiente de thriller que no lo merece. 

Pero ahora permitidme meterme en terrenos más pantanosos. No quiero ser uno de los muchos tuiteros que entran a juzgar o valorar (y directamente a reírse de) lo que una mujer pueda sentir o experimentar viendo un producto de estas características, aquí que cada una se vaya a casa con su propia conciencia cuando se enciendan las luces de la sala o cuando termine de leer la última página de cada uno de los tres libros, yo ahí no me meto porque puedo salir escaldado. Lo que sí lamento mucho es el mensaje que desprende la película y que me imagino que también desprenderán los libros. Y es que como indica mi amigo José María Ramírez "siglos para conseguir igualdad y libertad y en una hora de película 50 Sombras de Grey lo tira todo por tierra".  Es una honra poder comprobar cómo a lo largo de los últimos años han ido surgiendo muchas historias tanto literarias como cinematográficas que han ido concediendo a la chica joven y a la mujer un papel muy importante y definitivo en el reconocimiento de sus derechos y su poder. Películas como Los Juegos del Hambre, Brave, la saga Divergente, las Anna y Elsa de Frozen, las Criadas y Señoras, ¡joder hasta la Lucy de Besson presenta a una buena heroína! En definitiva, en igualarnos en condiciones a los hombres y en servir de buen referente a las nuevas generaciones. Y como apuntaba antes, es una lástima que estos grandes personajes queden fulminantemente anulados en cuanto entra en escena Anastasia Steele. El alter ego de Dakota Johnson anula y se deja anular por la presencia de Christian Grey, sometiéndose a él en sus deseos, a su posesión, sus deseos incuestionables y a su machismo. 50 Sombras de Grey retrocede años en lo cinematográfico y vuelve al esquema de la bella y la bestia y a la historia de la virgen que se enamora del macarra al que intenta redimir de sus cincuenta sombras más oscuras, como nos mostraban otras películas y libros tan malsanos como A Tres Metros Sobre El Cielo.

Es una verdadera lástima porque a pesar de que indicaba anteriormente que 50 Sombras me parece un producto casi perfecto puesto que abarca casi todo el rango de edades y no se limita a nadie, sí terminó demostrándose que alrededor de una tercera parte de la gente que compró el libro en Estados Unidos tenía entre 18 y 29 años, por lo que la etiqueta de "porno para mamás" ya no es tan adecuada para esta historia y sí que deberíamos preocuparnos (y mucho) por el mensaje que pueden entender las muchas chicas no tan jóvenes que hayan ido a verla. Y mucho menos que lo puedan entender como una historia de amor, porque que te arreen 6 veces con hebilla y cinturón, te regalen cochazos y portátiles o, peor aún, vayan en tu búsqueda o controlen a quién veas o lo que comas y bebas no es propio de nada que pueda llamarse relación o que pueda llamarse amor.

Perdida y las adaptaciones cinematográficas

Reconozco que nunca he sido un buen lector, qué le voy a hacer. Siempre me ha podido más ver alguna película o algún capítulo de una serie en mi tiempo libre. Fue en mi época universitaria cuando más leí, puesto que en los interminables viajes en autobús de una hora de duración hacia mi facultad tenía que matar el tiempo de alguna manera, ya que el trayecto del 27 y del C2 me lo sabía de memoria y entre 2002 y 2007 los iPads todavía no se habían inventado. Una vez licenciado, y ya con carnet de conducir, el poco tiempo libre que el trabajo me ha dejado ha hecho que lea todavía menos. Y si a eso le sumamos que sustituí la sana costumbre de leer antes de dormir por la insana de llevarme el iPad a la cama, pues os podéis imaginar a dónde ha quedado relegado mi hábito lector. En los últimos años me he dejado llevar por los títulos que más han sonado en las listas de ventas/modas o por alguna recomendación muy expresa. Y si del libro en cuestión se está desarrollando una adaptación cinematográfica o televisiva entonces despierta aún más mi interés por leerlo y por comprobar a posteriori cómo ha sido esa adaptación: qué aspectos han conservado, cuáles han eliminado para aligerar el peso, cómo han cambiado el lenguaje de un medio a otro, etc.

A principios de 2014 salió el trailer del nuevo proyecto de David Fincher, Gone Girl, la historia de una mujer que desaparecía y en la que su marido era el principal sospechoso de su posible desaparición/asesinato. Fue entonces cuando María José Rustarazo, antigua compañera de clase y actual guionista de Bambú Producciones, quien me dijo que el libro era una auténtica maravilla. No hacía falta que me dijesen más, me fiaba al cien por cien de su palabra y si encima era Fincher el encargado de trasladarlo a la gran pantalla, COMPRO. Dos semanas después, el libro terminó siendo uno de los mejores thrillers que jamás había leído. Una novela estereoscópica que continuamente va cambiando de voz (un capítulo habla el marido, otro capítulo habla la esposa), una historia que apenas transcurre en una semana, repleta de puntos de giro, de sorpresas y, sobre todo, de maldad. La novela era endiabladamente divertida, poniendo al lector en posiciones verdaderamente incómodas por parte de Gillian Flynn, la escritora, quien a mitad del libro lograba que te planteases si estabas de acuerdo con el discurso que proponía o no. Como lo bueno hay que compartirlo, no tardé en recomendar el libro a toda aquella persona que conociera, y aquellos que convencí y lo leyeron terminaron tan encantados como yo. Y lo sigo haciendo: si tenéis la oportunidad, no dejéis de leer el libro de Flynn, una auténtica gozada.

Una vez terminado y el libro y arrancada la campaña de marketing de la película, pude ir comprobando en los sucesivos trailers que Fincher se estaba ajustando muy bien al material que había escrito Flynn tanto para la novela como para el guión, ya que es la propia escritora la que está adaptando su propia novela. Y cuando por fin pude verla este fin de semana, me he llevado una auténtica sorpresa, puesto que podría catalogar a Perdida como la adaptación cinematográfica más fiel al libro que jamás he visto en mi vida. Punto por punto y coma por coma, a la película del director de Denver no le falta ni le sobra ni una palabra, logrando resumir a la perfección, y en tan solo 149 minutos, las 432 páginas que componen la novela. ¿Y esto significa que es bueno? En absoluto, puesto que para aquellos que nos hemos leído el libro, o al menos a mí me ha ocurrido, la película no me ha sorprendido en ningún momento. El libreto de Flynn es tan fiel a su material original que yo, como lector que tenía el libro tan reciente, me anticipaba a todas las escenas y todas las jugadas que Fincher propone a los espectadores. En cuanto veía aparecer a tal personaje o tal elemento ya sabía qué papel iba a jugar en la historia y cuál iba a ser su desenlace, la única satisfacción que me ha proporcionado ha sido el juego de volver a recordar un relato tan apasionante, solo que de otro modo distinto: esta vez en imágenes. Decía Nacho Vigalondo, y es una frase que me gusta mucho recordar cuando se abre el clásico debate de si un libro es mejor que la película o no, que "Si una película no se ajusta a lo que habías imaginado que verías ¡alégrate! ¡Ahora tienes dos películas en la cabeza". En el caso de la Perdida de Fincher no es así, ya que tanto libro como película son exactamente la misma.

¿Quiere decir esto que Perdida es una mala película? En absoluto, en términos objetivos (si es que puede haber objetividad en una crítica), la película sigue siendo un auténtico disfrute y un gozo cinematográfico de primer nivel. Dichosos aquellos que vayáis al cine a verla sin haber leído el material original, puesto que os vais a encontrar una historia fascinante, acompañada por una realización sublime de unos de los mejores directores de la actualidad y unas actuaciones en estado de gracia, con un Ben Affleck que por primera vez nos sorprende en mucho tiempo (el papel de marido al que los medios empiezan a acosar como Homer y su dulce cú le viene como anillo al dedo) y una Rosamund Pike como auténtica reina de la función. Perdonad que no os dé más detalles o más razones para que os animéis a ir al cine a verla, pero escribir una crítica de esta película sin desvelar detalles de su argumento y sin estropearos las sorpresas que os podéis encontrar es uno de los ejercicios críticos más difíciles de los últimos meses. Lo que sí tengo claro es que la próxima vez que Fincher adapte una novela debo esperar unos cuantos de años a que se me olvide el libro para poder ver la película.


Amanecer Parte 2: el ¿fin? de la saga

Con Amanecer: Parte 2, Crepúsculo ha terminado. ¿Y qué ha supuesto a lo largo de estos 4 años? Nada, excepto vergüenza ajena y una increíble campaña de marketing que ha conseguido arrastrar a millones de personas al cine, incluso a aquellos que han aborrecido la saga, entre los que me incluyo. Todavía recuerdo como si fuera ayer aquella noche de navidades que me metí con mi amigo Fernando y Diana a ver una película anunciada como la adaptación de un libro que estaba causando furor, un proyecto "independiente" apadrinado por Summit. Más tarde veríamos que aquello de independiente poco tuvo y que terminaría convertido en una maquinaria industrial de merchandising para adolescentes. Recuerdo que salí horrorizado por las penosas interpretaciones, la espeluznante dirección y, sobre todo, por cómo Stephenie Meyer violaba sin compasión alguna el mito del vampiro moderno.

Fernando nunca volvió al cine conmigo, así que retomé las aventuras vampíricas con mi vecina Laura, quien me acompañó entusiasmada a la 2ª parte (Luna Nueva, 2009) y, un año después, avergonzada a la 3ª entrega (Eclipse, 2010). Sigo opinando que Eclipse es, dentro de lo que cabe, un entretenimiento digno que, por primera vez en la saga, toma conciencia de sí mismo -como Skynet- y se ríe de ella misma, logrando que los espectadores nos lo pasásemos bomba cada vez que Taylor Lautner se quitaba la camiseta. De todas, es la única que permite un revisionado. Y, siguiendo la tónica de estrenar cada año una película, el 2011 le tocó el turno al broche final de la saga y que, esta vez, me acompañase mi amigo Josemari.

La gran familia
Retomando el vago recuerdo de Amanecer: Parte 1, aquella era una película en la que, durante sus 2 soporíferas horas de duración, no ocurría nada. Al igual que ocurrió con Harry Potter, en una vomitiva estrategia comercial, decidieron partir la película en dos partes. Porque, ¿por qué ganar 800M$ pudiendo ganar 1.700M$? Ya lo dije en su día y lo repito: si yo fuese productor de cine y si yo tuviese un producto como Crepúsculo haría lo mismo. Pero desgraciadamente no soy productor, sino espectador. Así que nos tocó sufrir. Durante dos horas -que bien podrían haber sido 30 minutos- Amanecer: Parte 1 sentó la base de lo que sería su Parte 2: la resolución del conflicto mediante una batalla.

La premisa no podía ser más simple: los guionistas se sacan de la manga una leyenda que dice que los niños vampiros pueden ser peligrosos y, por ende, la hija de Bella y Edward quizás sea una implacable asesina. Así que los Vulturi no tienen otro remedio que acabar con ella, iniciando así una guerra entre clanes. Como  ocurriese en Las Crónicas de Narnia y en El Señor de los Anillos y en tantas otras, los guionistas ya tenían la excusa perfecta para plantar a todos los personajes en un descampado en el que luchasen 50 muñequitos contra otros 50 muñequitos. Y, en una jugada que ni a Robert McKee se le hubiese ocurrido, los guionistas convierten a todos los vampiros en la mismísima Patrulla X, cada uno con sus poderes de jedi y sus habilidades mágicas. Y sus soporíferos entrenamientos, que tampoco falten. Amanecer: Parte 2 repite los mismos errores que su primera entrega, con una dirección fría, impersonal (Shawn Levy comparado con Bill Condon parece el mismísmo Kubrick) y, ahora que introduce a los personajes corriendo de un plano a otro como Benny Hill, vergonzosa.

"Esto qué mierda es"
Al haber sido una saga que ha contado con 4 directores diferentes, en los únicos que podemos ver una evolución es en el trío calavera protagonista. En la última entrega, los espectadores, quienes también hemos recorrido este calvario, nos damos cuenta que Pattinson y Lautner hacen lo que pueden y están deseando largarse del plató que con tanta ilusión cogieron en las primeras partes. Es más, creo que si la historia se hubiese inclinado por el lado masculino que por la sosísima Bella Swan, quién sabe si la saga hubiese salido ganando. Al menos en cachondeo, como hizo como pudo David Slade (director de Crespúsculo III), y no en los constantes desvaríos psíquicos y emocionales que ha sufrido la protagonista. ¿Recordáis el traveling de la 2ª parte en la habitación de Bella en el que pasaban los meses? No tengo nada más que añadir señoría. No obstante, a ambos actores les deseo una brillante carrera: creo que Pattinson puede hacer buenas cosas y Lautner llegar lejos si se dedica a la comedia. A Kristen Stewart lo único que le deseo es que aprenda a actuar con la boca cerrada de una puta vez.

Y, para ir cerrando esta crítica con la que pretendo cerrar un círculo en mi vida, digo "pretendo" porque la cosa no está tan clara como parece. Nunca perdí ni un solo minuto de mi vida leyendo los libros de Stephenie Meyer; he perdido más tiempo leyendo otras cosas, pero eso ya lo trateremos algún día en otro post. Como espectador que nunca había leído nada creí que Amanecer: Parte 2 cerraría la saga. Patéticamente, pero al menos que la cerraría. Pero sorpresa la mía cuando director, productor, guionista y montador aliaron sus fuerzas en la batalla final y, con el mismo truco que usase Oliver Stone dos meses atrás con Salvajes, nos la meten doblada a los espectadores, tirando por tierra todas las ilusiones que nos fuimos haciendo de que este tormento iba a acabar algún día. Nada más lejos de lo esperado: la historia ha dejado la puerta abierta para que, cuando a productores de Hollywood y a Stephanie Meyers les falte dinero para comprar drogas, Bella, Edward y Team Jacob (con su pedófila relación sentimental) vuelvan a la carga con más libros, más vampiros de pacotilla, más canciones de Muse y Green Day, más diálogos bochornosos, más amaneceres, más lunas nuevas, más vergüenza al fin y al cabo. E imbécil de mí estaré allí para verlo.

HARRY POTTER Y EL VIAJE DEL HÉROE (IV): El entrenamiento en Hogwarts y el Camino de vuelta

Sin lugar a dudas, Harry Potter ha conseguido por méritos propios elevarse al mismo nivel que muchos de los antiguos héroes mitológicos. Es más, más de uno querría una varita mágica hecha con pluma de Fénix como la que tiene Harry para superar sus pruebas. Seguido por millones de lectores y otros cuantos millones de espectadores, el futuro del héroe queda en manos de su autora J.K. Rowling, quien todavía duda (la pela es la pela) si continuar la saga o no. El tiempo dirá si las generaciones futuras guardarán a este gran personaje en la tradición cultural, en alguien que haya vencido la barrera del tiempo y de las edades, alguien que acompañe a los jóvenes en sus viajes por la vida, ya sea mediante sus libros o sus películas. Pero seguro que en esos viajes, cuando ellos agarren los mapas, jurarán solemnemente que esto es una travesura.


Cáp. 4:  LA INICIACIÓN Y EL ENTRENAMIENTO EN HOGWARTS

En el particular viaje de nuestro héroe, Harry Potter cruzar los muros de Hogwarts, el particular castillo encantado de la mitología adaptado a los nuevos tiempos, donde tendrá que superar varias pruebas y batallas, a su vez con numerosos compañeros, mentores y enemigos, de forma que nuestro héroe aprende las reglas del mundo especial. Esta fase es conocida como ‘El Camino de las Pruebas’, que corresponde a la clásica escena del entrenamiento (en este caso, un entrenamiento que durará siete ocho entregas), donde el héroe se encuentra con el mundo desconocido y donde deberá superar una serie de pruebas que lo ayudarán a aumentar su nivel de conciencia. En cada parte de la saga, Harry deberá superar numerosas pruebas, pero es la primera entrega la que mejor refleja el gran número de etapas por las que debe salir victorioso: su encuentro con el Trol en los lavabos para salvar a Hermione; el partido de Quidditch en el que consigue la victoria; su enfrentamiento con el perro de tres cabezas, que guarda la entrada para conseguir la piedra filosofal; el episodio de las raíces que apresan a él y a Ron y Hermione; aquel otro en el que debe encontrar la llave voladora que abre la puerta; la fatídica partida de ajedrez en el que Ron se sacrifica; todas estas etapas para llegar finalmente al encuentro con Voldemort.


A lo largo de esta serie de pruebas, los héroes cuentan con una serie de aliados que le ayudarán. La separación entre el bien y el mal es muy clara en el mundo de J.K. Rowling, la luz será quien ayude a Harry mientras que las tinieblas será quienes se opongan a él. Harry encontró en Hermione y Ron sus más fieles ayudantes y amigos, que a pesar de los roces continuos (generalmente por celos) siempre estarán ahí para ayudarle a superar todas sus pruebas. Harry también cuenta con un elenco de maestros, los profesores, quienes le enseñarán todas sus habilidades. Pero si hay un maestro que destaca sobre todos es, sin duda, Albus Dumbledore, el mago más poderoso, en el que pueden verse claramente las influencias mitológicas (su parecido con Merlín es incuestionable).

La fase del ‘Acercamiento’ es aquella en la que nuestro héroe sale victorioso o que tiene éxitos durante las pruebas. Con cada prueba superada, Harry aprende algo que le será valioso para su destino final con Voldemort, serán lecciones que le enseñarán a madurar y a ser mejor mago que su contario. Una de las fases más cruciales de la aventura es la "Prueba difícil" o "traumática", aquella en que la crisis es la más grande de la aventura, que es de vida o muerte. Excepto en El Prisionero de Azkaban, en todas las entregas de la saga la prueba definitiva de Harry ha sido un enfrentamiento final con Voldemort. A expensas de que en Julio del 2011 se estrena la última entrega cuyo final no desvelaremos, de momento en todos los enfrentamientos Harry ha salido triunfante. Y esto nos conduce a la última fase de esta parte de la iniciación, que es la “Recompensa”: El héroe se ha enfrentado a la muerte, se sobrepone a su miedo y ahora gana una recompensa. En ocasiones, son mediante lecciones aprendidas o ir descubriendo cosas sobre sus padres y su pasado, como puede ser la reconciliación con Sirius Black al final de ‘Azkaban’, pero el ejemplo más claro es que, en muchas de las entregas, es finalmente la casa de Gryffindor la que termina ganando la Copa de las Casas.


Cáp. 5: EL CAMINO DE VUELTA

Muchas veces, para regresar a casa el héroe antes debe de morir y resucitar: muchos han sido los enfrentamientos que han dejado a Harry malherido, como su encuentro con los Dementores, y éste ha tenido que recuperarse en la enfermería, un lugar donde nuestro héroe vuelve a nacer. Pero tras cada aventura, el héroe debe volver a su hogar, deberá volver a su mundo ordinario, en nuestro caso Harry deberá volver a Inglaterra a pasar el verano en casa de los Dursley, los únicos familiares que le quedan.


Con esto finalizamos nuestro análisis de Harry Potter con el mito del Viaje del héroe. A lo largo de estos posts habréis podido comprobar que, estructuralmente, Harry no se diferencia mucho de otros héroes que antes pisaron la literatura y la cultura popular. No obstante, el pequeño mago tiene algo mágico (valga la redundancia) y espero que hayáis disfrutado del viaje a lo largo de todos estos años...


Mañana finalizaremos el empacho poterriano con... LA CRÍTICA.

HARRY POTTER Y EL VIAJE DEL HÉROE (III): La partida

El especial de Harry Potter continúa, hoy traemos la tercera parte sobre El Viaje del Héroe. Podéis leerlo completo en la Revista GIANT Magazine.

Cap. 3: LA PARTIDA Y LA CASA DE LOS DUDDLEY

La primera fase del Viaje del Héroe es la denominada ‘Mundo Ordinario’, que se corresponde con el mundo normal del héroe antes de que la historia comience. Al igual que Neo se encontraba relativamente feliz en su mundo de ordenadores en Matrix o que Luke Skywalker vivía sin preocupaciones siendo granjero en Tattoine… Harry Potter lleva una vida ordinaria en casa de sus tíos, los Dursleys. Desafortunadamente, al igual que el resto de los héroes, esta vida no es la apropiada para un chico de su edad, de hecho sus tíos y su desagradable primo lo maltratan por ser quien es. Pero esta fase del mito durará poco.

La siguiente fase, crucial para nuestro héroe Harry, es ‘Llamada a la aventura’: La historia comienza con el héroe recibiendo una llamada a su aventura, es el primer hecho en una cadena de sucesos que separarán al héroe de su hogar y su familia. Esta llamada puede perturbar su vida cotidiana. Harry es consciente de que no es un niño como otro cualquiera, puesto que a veces es capaz de hacer cosas inimaginables, es capaz de hablar con serpientes… es capaz de hacer magia, en definitiva. Un día, miles de cartas comienzan a entrar por el buzón para llamar a Harry a esta aventura, para comunicarle que su sitio se encuentra en la escuela de Hogwarts. Al igual que los androides de Star Wars llevaban el mensaje a Luke, en nuestro caso son las cientos de lechuzas quienes llevan los mensajes.

Pero iniciar un viaje no puede resultar todo lo sencillo que uno desea. A veces, el héroe necesitará de una ‘Ayuda sobrenatural’ para poder emprender la aventura. En nuestro caso, Harry se encuentra prisionero de los Dursley, quienes no le dejan escapar ni ir a Hogwarts. Al igual que en Star Wars Obi-Wan Kenobi era quien ayudaba a Luke, Morfeo ayudaba a Neo o incluso el conejo era quien ayudaba a Alicia en su país de las Maravillas… en este caso todos hemos recordado ya quién es el primer ayudante de Harry: el grandullón Hagrid, quien con su moto encantada y con sus poderes derribará toda clase de muros y se llevará a Harry con él, ayudándole también a comprar sus primeros elementos mágicos: la varita del Sr. Ollivander y su lechuza Hedwig. Respecto a esto, a menudo el joven e inexperto héroe descubre en las primeras etapas de su aventura que no puede seguir adelante sin la ayuda de algún elemento sobrenatural, y es que sin las varitas -sus talismanes- los magos del mundo de Potter no pueden efectuar sin magia, y si alguno de los oponentes es capaz de desarmar al otro mediante un expelliarmus… está perdido.


El ‘Cruce del Umbral’ será la última fase de la partida de Harry. El umbral marca la división entre el mundo familiar y desconocido para el héroe. En Matrix es la sala donde Neo debe decidir entre la pastilla azul o roja, mientras que en Superman es la Fortaleza de la Soledad. En el mundo de Harry Potter, en cada entrega de la saga, esto ocurrirá en el Andén 7 y ¾, el último sitio que conecta el mundo de los muggles con el mundo mágico, el tren que Harry Potter coge cada curso para no volver atrás durante un año.

HARRY POTTER Y EL VIAJE DEL HÉROE (II): El viaje

Continuando con el especial de Harry Potter, hoy traemos la segunda parte sobre El Viaje del Héroe. Recordad que siempre podréis leerlo completo (y otros magníficos artículos también) en la Revista GIANT Magazine.

Cap. 2: EL VIAJE

Cuando Joseph Campbell sostuvo que todas las historias míticas se fundamentaban en un fondo común de imágenes y símbolos estaba haciendo referencia, en parte, al trabajo del psiquitara Carl Jung y su teoría de los arquetipos. Él sostenía que en un cierto tipo de impulsos e instintos psicológicos se manifiestan a través de fantasías y revelan su presencia mediante temas simbólicos. Estas formas o imágenes se dan prácticamente en todo el mundo como constituyentes de mitos. A medida que los mitos emergen de la mente inconsciente en sueños y mitos, aparecen los arquetipos en forma de personajes (princesas, dragones, caballeros, hechiceros y locos) que ayudan u obstaculizan al héroe en su camino hacia la verdad, la paz o la justicia. Aquello que hace el héroe, lo que dice, las aventuras en las que participa e incluso los lugares que visita como el castillo encantado, la montaña mágica o la cueva tenebrosa, etc., todos son elementos que aparecen una y otra vez en mitos alrededor del mundo. 


En el corazón de estas historias suele esconderse un conflicto central entre dos conceptos opuestos, como el bien contra el mal (Orden del Fénix Vs. Mortífagos) o la luz contra las tinieblas (Harry contra Voldemort). Cuando vemos desatarse este conflicto, descubrimos el germen del conocimiento que podrá ayudarnos a encontrarle sentido a nuestras vidas. La saga de Harry Potter incorpora muchos de estos elementos clásicos de la mitología. En el reportaje dibujaremos cómo el patrón narrativo que Campbell denominó ‘El Viaje del Héroe’ y la lucha entre el bien y el mal es aplicado a los libros y películas.

Harry Potter está concebido como una mezcla de la mitología griega y de todos los mitos medievales de brujas, hechiceros y caballeros armados que, a su vez, son herederos de los griegos. Tal y como Campbell y otros estudiosos han demostrado, en la mayoría de los mitos existe una típica secuencia de acciones a realizar por el héroe. El viaje del héroe de Campbell se puede descomponer en tres etapas (lo que explicaría el boom actual de muchas trilogías): La Partida (o Separación), La Iniciación, y El Regreso, también semejantes a los famosos tres actos de las obras de teatro y de las películas (presentación, nudo y desenlace). Cada etapa está compuesta por varias partes, que pueden estar presentes o no, y pueden variar su orden dependiendo de la encarnación del mito. Primero, el héroe se debe separar del mundo real u ordinario en el que vive, marcando el inicio de la historia. Entonces, en el nuevo mundo, donde el viaje tiene lugar, el héroe deberá superar una serie de pruebas y sortear muchos obstáculos para poder conseguir una iniciación en disciplinas extraordinarias que hasta ese momento le eran desconocidas. Finalmente, el héroe regresará para compartir con sus semejantes aquello que ha aprendido. 

Todo esto, dicho de una manera tan resumida, puede resultar algo confuso; pero deteniéndonos en las distintas etapas veremos que el camino de Harry no es muy diferente al de los héroes pasados ni al de los héroes que en un futuro vendrán.

HARRY POTTER Y EL VIAJE DEL HÉROE (I): Los comienzos

Hoy se estrena en los cines de todo el mundo la última entrega de Harry Potter. Es por ello que creo considero la ocasión perfecta para iniciar un especial de la saga y rescatar un artículo publicado originalmente en la Revista GIANT Magazine en el que se analizaremos el mito del viaje del héroe en el universo de la saga Harry Potter. Como el artículo es demasiado extenso, iremos publicando las partes del viaje diariamente hasta que lleguemos a su conclusión final: la crítica de la última película. Por supuesto, también tenéis la opción de disfrutar de la revista y otros magníficos artículos.

CAP. 1: EL INICIO DE UNA SAGA Y UN HÉROE

30 de Junio de 1997. Una fecha clave para el mundo editorial y, posteriormente, para el mundo cinematográfico. Fue la fecha en la que se editó el primer libro de una saga infantil, Harry Potter y La Piedra Filosofal, una saga que marcaría historia. Hasta nuestros días, a lo largo de 13 años, una nueva generación de lectores y espectadores ha ido creciendo a la par que nuestro mago protagonista, Harry Potter, ha ido aprobando cursos en la Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts. Durante estos 13 años, la nueva generación de lectores jóvenes (y no tan jóvenes) han encontrado en Harry y su valentía un símbolo de referencia, un modo de actuar, unos valores con los que enfrentarse a la vida… en definitiva: un héroe. Es cierto que Harry Potter no ha sido el primer héroe de la historia. Antes que él ha habido numerosas figuras míticas y heroicas, provenientes la mayoría de la mitología griega. Pero también es cierto que Harry es, indiscutiblemente, una de las figuras culturales referentes del siglo XXI para muchos niños y otros no tan niños.

Decía Joseph Campbell en su libro El Héroe de las Mil Caras, el mayor estudio jamás publicado (1949) sobre el héroe y la mitología, que desde que existe el hombre, en todos los tiempos y en cualquier circunstancia, los mitos han florecido y han sido la inspiración de toda actividad generada por el cuerpo o la mente humanas. A lo largo de la historia, los hombres y mujeres, nuestros padres, nuestros abuelos y nuestros antepasados, todos ellos han contado relatos para compartir sus experiencias en el mundo, para explorar modos de superar los problemas que nos encontramos en el día a día o para intentar descubrir el profundo significado que se esconde en la vida diaria. Algunos de estos relatos, que vienen contándose y trasmitiéndose de generación a generación desde que el hombre desarrolló su capacidad de comunicarse mediante la palabra, han acabado transformándose en mitos, con el potencial de guiar e inspirar a aquellos que los han escuchado a lo largo de los tiempos.


Si estuviéramos jugando a un juego de mesa y nos pidieran que en menos de 30 segundos hiciésemos una lista mental de héroes, serían muchos los nombres que se nos vendrían a la cabeza: Hércules, Teseo, Aquiles, Ícaro, Superman, Spider-Man, Batman, Moisés, Sansón, Luke Skywalker, Frodo, Aragorn, Gokuh y un larguísimo etcétera. Podríamos preguntarnos qué tienen en común todos estos personajes, ya que aún viniendo de culturas y tiempos tan diferentes todos han perdurado en el imaginario y en los corazones de la gente y han supuesto grandes éxitos de ventas, tanto en las librerías como en los cines. 

Harry Potter es el héroe actual para muchos niños, es aquel que lucha mediante sus poderes contra las fuerzas del mal que reinan en el mundo de la magia y pretenden acabar con él y con los seres que le quieren. Pero, al igual que otros muchos héroes, Harry no está solo en este viaje, ya que ha contado con numerosos ayudantes que le han auxiliado a lo largo de las numerosas pruebas y etapas que ha tenido que ir superando a lo largo de 7 libros y 8 películas, una serie de etapas que otros héroes ya superaron en la antigüedad y que ahora, desde este especial, podemos ver qué puntos guarda la obra de J.K. Rowling con la mitología del héroe.

¿Por qué regalar hoy una rosa?

Cuenta la leyenda que, en el siglo IV d.C., había una ciudad rodeada por un lago donde vivía un feroz dragón. Los habitantes de aquella ciudad se vieron obligados a entregar cada día dos ovejas para aplacar su hambre y violencia. Lamentablemente, llegó el momento en que las ovejas se terminaron y el dragón pidió a cambio una vida humana al día. Si no, arrasaría la ciudad.

Ante tal horrible situación, el Rey decidió que el sacrifico humano se hiciese por sorteo. Pero para sorpresa de toda la ciudad, el destino quiso que un día la señalada fuese la hija del Rey. Impotente, el Rey intentó agasajar a todo el pueblo con regalos a cambio de que otra joven fuese sacrificada, pero ningún habitante lo aceptó puesto que ya habían sido muchos los familiares perdidos y el Rey no iba a ser una excepción. Sin ninguna alternativa, la princesa fue caminando hasta la guarida del dragón y, cuando iba en rumbo, apareció un jinete en un caballo blanco: era San Jorge quien, al oír su situación, se ofreció a rescatarla. Con una lanza, luchó valientemente hasta que consiguió clavarla en el corazón de la bestia, hiriéndola de muerte. Una vez derrotado, paseó al dragón por toda la ciudad para que sus habitantes se quedaran tranquilos. Luego con su lanza, lo mató. De su sangre derramada dicen que surgió un bello rosal y San Jorge ofreció a la princesa la rosa más bella.

De esta leyenda popular surge la historia de la rosa. Se cree que la tradición de regalar en esta fecha una rosa a la mujer amada se remonta a la Cataluña del siglo XV: algunas versiones hacen coincidir esta práctica con la Feria de las rosas o de los enamorados, que tenía lugar en Barcelona durante el verano. En aquella época ya se repartían rosas a las mujeres que asistían a la misa oficiada en la capilla de San Jorge del Palacio de la Generalitat de Cataluña en esta fecha.

¿Y por qué un libro? Porque en un día como hoy, 23 de abril, fallecieron autores como Miguel de Cervantes y William Shakespeare (el mismo día de 1616), y otros como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo también lo harían también un día 23. Con esta iniciativa, la UNESCO (y los libreros, para qué negarlo) rinden un homenaje mundial al libro y sus autores, alentando a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura.

La tradición es que hoy las personas amadas se intercambien una rosa -para las mujeres- y un libro para los hombres. 

Los Pilares de la Tierra: Una obra magna

Ayer comenzó en Cuatro la emisión de una de las miniseries más esperadas de los últimos años: Los Pilares de la Tierra, la adaptación de la mastodóntica novela que publicó Ken Follet en 1989, arrasando con más de 5 millones de españoles viéndola. 'Los Pilares' siempre fue un libro que anduvo por mi estantería, y según iba creciendo siempre escuchaba que era un gran libro, que era magnífico, todo el mundo lo recomendaba. Pero si había dos cosas que jugaban en su contra era su condición de 'bestseller' y su extensión: más de 1300 páginas, jamás me había enfrentado a una historia tan larga. Y fue hace 2 años, en un período llamémosle chungo de mi vida cuando decidí meterle el diente. La conclusión fue que la historia me atrapó tanto que me lo bebí en poco más de 10 días y no me quedó más remedio que unirme a esa opinión entusiasmada que decía todo el mundo: 'ES UN PEAZO LIBRO', lo confirmo. Con todas las de la ley, jamás me había emocionado y enganchado tanto una historia de traiciones, engaños, política, amores, religión, crueldad... Lo de que construyan una catedral viene siendo incluso algo anecdótico. Había días que no podía parar de beber páginas y páginas y con la vista ya cansada tenía que dejar la lectura tras haberme zampado 200.


No os dejéis engañar por la gente que lo desprecia por el hecho de venir de Ken Follet y de ser un 'Bestseller'. Si es un bestseller es porque fue publicado hace casi 22 años y a día de hoy se sigue vendiendo como churros. No es un libro de digestión fácil y olvido rápido. Es una historia que uno jamás olvida y que guardará siempre en la memoria como haber sido uno de los libros que más le han impactado. Ojalá pudiera compartir este sentimiento con más gente, pero resulta curioso que entre todos mis amigos sólo conozca a 3 personas que se lo hayan leído. Una lástima, porque debería existir un Real Decreto que obligase a todo español a leérselo.

LA DIRECCIÓN
Cuando uno lee el libro está deseando inmediatamente que hagan la película pero, al leerlo, uno se da cuenta que tal tarea es muy difícil por no decir casi imposible. Son 1300 páginas de historias y enredos, y eso en una cinta no cabe. Aun así, yo hace años ya me imaginaba a Liam Nesson como Tom Builder. La idea de una película no cuajaba, pero entonces leímos que Ridley Scott se encargaría de hacer una serie de televisión. Por una parte, todos nos echamos a temblar, porque Ridley tiene en su haber uno de los mayores bodrios históricos que ha visto el cine, pero produciendo es un tío que sabe dónde mirar.

Sergio Mimica-Gezzan dirigió los 8 episodios de una hora de duración cada uno, de una manera correcta. Jamás había dirigido una película, tan solo episodios de televisión. Pero si por algo tiene experiencia es por haber sido el ayudante de dirección de Steven Spielberg durante 12 años, así que algo sabía el hombre. La realización es correcta y espectacular, se nota que le han echado duros al asunto (40 millones de euros, concretamente), duros que lucen constantemente en pantalla, con numerosos escenarios y una recreación perfecta de la Inglaterra del XII para ser un producto televisivo.

LA ADAPTACIÓN
Pero si hay dos cosas verdaderamente admirables en esta miniserie es el guión y los actores. John Pielmeier ha sabido condensar a la perfección las más de mil páginas que Follet escribió, eliminando lo verdaderamente no importante y sabiendo enfatizar las relaciones y pasiones de cada personaje, dotándolas de la emoción cinematográfica que se merece la historia (de hecho, el final del libro es cambiado por completo para darle un aire más espectacular, el merecido). Por mucho que le duela a mi amigo José María, tramas como la de Thomas Becket no son relevantes para la historia, porque la historia gira en torno a unos personajes que se ven envueltos alrededor de esa catedral de Kingsbridge, es en ellos donde reside la trama, no en el transfondo histórico de la Inglaterra del XII. Son 8 horas de serie que no dan respiro al espectador, ni un momento de calma: en cuanto termina una desgracia y se atisba algo de esperanza... comienza otra peor. (Cuando la veáis, atentos al guión del 5º episodio, simplemente prodigioso).

Por supuesto, el otro factor que ha hecho que esta serie sea tan grande ha sido el elenco de actores escogidos, un casting perfecto de actores ingleses. Por la serie lucen antiguas caras conocidas como un correcto Rufus Sewell haciendo de Tom Builder (una lástima, porque yo siempre me imaginé a Neeson) Donald Sutherland o Tony Curran. Pero hay dos que destacan por encima de todos y que harán que todos los Globos de Oro recaigan en ellos el próximo enero: estamos hablando por supuesto de Matthew Macfayden, que interpreta al Prior Philip dotándole de la bondad y la entrega religiosa que se merecía, y de Ian McShane, quien con su retrato del hijo de la gran putísima madre de Obispo Waleran eleva su personaje al altar de los mejores villanos de la historia del cine. Su actuación es perfecta, soberbia, desagradable, apasionante, divertida, acojonante... todos los adjetivos son pocos para describir la tarea actoral de este señor. Como dijo Alfred Hitchcock: Una historia vale lo que vale su villano. Y McShane hace que Los Pilares de la Tierra se sostenga por el propio peso de Waleran. Sus constantes batallas con el Prior Phillip / MacFayden hacen que los espectadores disfrutemos con dos personajes como nunca lo habíamos hecho, con esa constante batalla entre el bien y el mal, entre la iglesia digna y aquella que no lo es. Una vez vista la mini-serie completa, ya resulta imposible imaginarse estos dos personajes interpretados por otros actores, imposible. Por cierto, añadir que para disfrutar de la serie al máximo es IMPRESCINDIBLE VERLA EN V.O., ayer pude comprobar durante cinco minutos en Cuatro que la dirección de doblaje le hace un flaco favor a la serie (y Waleran con la voz de John Travolta o Martin Lawrence destroza al personaje).


Concluyo recomendándoos de corazón la serie, es una adaptación prodigiosa y muy fiel de una novela que parecía casi imposible de ser adaptada. Aunque os recomendaría todavía con más corazón que si tenéis la oportunidad (y ganas, todo sea dicho) de poder leeros antes la novela, ¡por favor, HACEDLO! Disfrutaréis leyendo como seguramente nunca lo hayáis hecho. Y después, cuando veáis la serie, ¡disfrutaréis todavía más! Sobre todo gracias a MacFayden y McShane, los verdaderos Pilares de la serie.