Los Simpsons y la Huelga General

Mañana hay una nueva convocatoria de huelga general. Y es por ello que quisiera aprovechar para hablar de cómo hay dos capítulos de Los Simpsons en los que se aborda el tema de la huelga y la lucha y defensa por los derechos de los trabajadores: el primero de ellos es La Disolución del Consejo Escolar, de la 6ª temporada, aquel en que los profesores se ponen en huelga debido a los continuos recortes de Skinner, un capítulo que podría ser -desde la sátira- un verdadero decálogo de las reformas en materia educativa que ha sufrido España en el último año con José Ignacio Wert. Para mí, es uno de los tres mejores episodios que tiene la serie

Pero es el segundo episodio el que trataremos a continuación. Se trata de Última Salida a Springfield, de la 4ª temporada, aquel en que Homer deberá luchar por el seguro dental para poder pagar el aparato de Lisa. Analicémoslo detenidamente, y veremos que la situación que reflejaron los Simpsons en el año 93 (cuando se emitió el episodio) no dista mucho de nuestra problemática actual. Tanto para lo bueno como para lo malo. A decir verdad, no hay nada bueno. Pero es con su gran sátira con la que debemos quedarnos, y centrarnos en cómo se burla de ambas partes de un mismo problema.


La personificación del diablo: el Sr. Burns
El episodio comienza con un fragmento de una película de McBain en la que Mendoza, el archienemigo del (parodiado)héroe de acción, le captura con un buñuelito tóxico. Cuando le atrapa, Mendoza comienza a reír como un descosido y Homer le dice a su hijo que "es sólo una película, luego en la vida real no hay nadie tan malo". Acto seguido, los realizadores insertan un plano de el Sr. Burns riendo como otro descosido mientras ve cómo un trabajador está a punto de matarse por la ventana.

Al cerrarse la cortina, oímos cómo el trabajador se despeña y Burns llama por el interfono: 
- Smithers, ¿dónde está el delegado sindical? ¡Ya debería estar aquí!
- No lo sé, señor, no se le ha vuelto a ver desde que prometió limpiar el sindicato.

El delegado sindical.
Tanto Burns como Smithers están esperando al representante de los trabajadores para revisar el convenio pero, como éste no aparece (haciendo una referencia cultural a Jimmy Hoffa, quien se dice que está enterrado en el estadio de los Giants de Nueva Jersey), Burns comienza a revisar el convenio: "Beneficios, incentivos, un pastelillo verde el día de San Patricio... uhh uhh, esto no solía ser antes así, no, desde luego que no". 
"No puede tratarnos de esta forma. Un día crearemos un sindicato y obtendremos el trato justo que nos merecemos. ¡Acapararemos el poder, seremos corruptos y pelotas, y los japoneses nos comerán con patatas!"
En una ensoñación digna de Charles Dickens, con un Burns abuelo burlándose del pobre trabajador tildándole de necio y paparruchas, el Burns de la Central Nuclear recuerda sus primeros escarceos con las luchas laborales: "Si le hubiéramos hecho caso a aquel muchacho en lugar de emparedarlo dentro de un horno abandonado (¡¡!!), pero... yo... ¡tengo el deber de vengar a mi abuelo! Acabaré con esa chusma sindicalista y los desposeeré de su..." Y es aquí donde Burns, aleatoria e injustamente, agarra lo primero que señala su dedo: SEGURO DENTAL.

Cuando Marge vuelve con su hija a casa, después que el médico le diga que tiene que usar aparatos, Marge le advierte a Homer que habrá que pagarlo, pero él la tranquiliza diciéndole que "conseguimos el seguro dental la huelga del 88". La imagen que vino después se convirtió ya en un icono de nuestra cultura popular: ¡Quiero-mi-bo-cadillo!


Los jefes sindicales

International brotherhood of jazz dancers, pastry chefs and nuclear technicians
Hermandad internacional de bailarines de jazz, chefs pasteleros y técnicos nucleares.
Como la gran serie de humor que es, los Simpsons no podían dejar títere con cabeza. Y una vez que terminaron de burlarse del empresario, es hora de burlarse de los sindicalistas. Y qué mejor manera que con el discurso con el que Carl abre la sesión, atentos:

Bienvenidos, hermanos del local 643. Como a nuestro presi, Chucky Fitzgood, últimamente no se le ve el pelo, recemos para que aparezca pronto sano y salvo.

Todos ríen a carcajadas. Vamos, como en la vida real. ¿En qué consiste en el nuevo convenio de Burns? En palabras de Carl: "Nos ofrece lo mismo mas un barril de cerveza para la asamblea". Pan y circo a cambio de renunciar al seguro dental. El resto de la reunión sindical es otro de los grandes iconos de nuestra cultura: ¡¡SEGURO DENTAAALL!! Lisa necesita un aparato.

Pero para los guionistas de la serie, la reunión no podía terminar sin volver a mofarse de los sindicatos:

-¡Eh! ¿Cuánto se cobra por esto?
- Nada
- D'OH!!
- ¡Salvo si eres corrupto!
- YUHUUUUUU!!!!
Homer le comunica la noticia a su familia y Marge se alegra enormemente por que su marido es el Presidente del Sindicato. Lisa, en cambio, le dice que "tendrá ocasión de luchar por los derechos de los trabajadores". A lo que su padre le contesta que "sí, y de establecer relación con otros sindicatos"

"Mmmmmm... el sindicato del crimen"

La lucha
No podemos abarcar todo el análisis del episodio porque, si no, el post se haría interminable. Atrás debemos dejar grandes imágenes como Burns contra los manifestantes y su manguera de agua, o los mil chimpancés escribiendo la mejor novela de todos los tiempos.

Todos sabemos que el resto del capítulo es un constante y antológica batalla entre Homer y Burns, a cada cual peor negociador de condiciones y derechos. Como indicamos anteriormente, el Sr. Burns actuará de auténtico diablo e intentará tentar a Homer, pero su bondad (y estupidez) logrará que los planes malvados del empresario se vayan al traste, incluso convirtiéndose en el mismísimo Grinch que le roba a los ciudadanos la luz. Pero no la esperanza.

10 Años de BASURA televisiva

Ayer fue una fecha especial para la Historia de la Televisión de nuestro país: se estrenó la duodécima edición de Gran Hermano, programa que no necesita ni presentación. Desde que se estrenase la I Edición un 23 de Abril del 2000 en Telecinco, nosotros, los españoles, podemos levantar la cabeza y exclamar con orgullo que durante una década hemos tenido una de las parrillas televisivas con más basura y auténtica mierda de la historia del medio.

A lo largo de 10 años hemos asistido, atónitos, a un programa basura detrás de otro, pasando por 12 Gran Hermanos (a cada cuál más esperpéntico y con unos participantes más vagos y sinvergüenzas), a Buses que recorrían España, mansiones encantadas con videntes y estafadores y todo tipo de granjas y selvas con los que llenar el imaginario televisivo. Si no me fallan los cálculos, España cuenta con el Gran Hermano más largo del mundo, y así nos va: llevamos una década promocionando la vagancia, la sinvergonzonería, el no hacer nada y cuyo máximo propósito de la juventud es introducirse bajo el colchón a meterle mano a la concursante/Travesti de turno. Lo que me reiría si en la edición 13 de GH introducen a un concursante con SIDA sin que el resto de participantes lo supiesen, dándole una nueva dimensión al concepto de 'edredoning'.

Lo que más me entristece de toda esta situación es que, habiendo conocido el panorama televisivo y habiendo estudiando cómo funcionan las parrillas, únicamente puedo extraer una conclusión: y es que si ayer se estrenó la edición 12 de GH es porque todavía hay muchísima gente que sigue viéndolo. Los datos que indican que ayer fue seguido por más de 3 millones de personas son para echarse a temblar y para preguntarnos a nosotros mismos cuáles son los valores a los que aspira esta sociedad, cuyo máximo represante cultural y referente político es Belén Esteban. 

10 años de Gran Hermano: de sinvergüenzas, de vagos, de maltratadores, de putas, de gente cuyo único propósito es vivir del cuento tanto dentro de la casa como cuando salga de ella. De hecho, mucho de los "reconocidos" tertulianos de los magacines actuales son los Premios Planeta que salieron de ediciones anteriores del Reality. Educamos a nuestra juventud y sociedad con auténtica basura que pone en crisis los valores y el respeto de la educación (aún recuerdo con tristeza ese programa de generación del sesentaytantos, donde los chavales le chuleaban a los educadores, un referente educativo para nuesta juventud, sin duda alguna). 

Cultura para niños
Tenemos lo que nos merecemos. Por mí, que la gente siga viéndolo otras 12 ediciones más. Y mis más sinceras felicitaciones a Telecinco, has sido la cadena televisiva que más ha hecho por la cultura de este país.

Los Pilares de la Tierra: Una obra magna

Ayer comenzó en Cuatro la emisión de una de las miniseries más esperadas de los últimos años: Los Pilares de la Tierra, la adaptación de la mastodóntica novela que publicó Ken Follet en 1989, arrasando con más de 5 millones de españoles viéndola. 'Los Pilares' siempre fue un libro que anduvo por mi estantería, y según iba creciendo siempre escuchaba que era un gran libro, que era magnífico, todo el mundo lo recomendaba. Pero si había dos cosas que jugaban en su contra era su condición de 'bestseller' y su extensión: más de 1300 páginas, jamás me había enfrentado a una historia tan larga. Y fue hace 2 años, en un período llamémosle chungo de mi vida cuando decidí meterle el diente. La conclusión fue que la historia me atrapó tanto que me lo bebí en poco más de 10 días y no me quedó más remedio que unirme a esa opinión entusiasmada que decía todo el mundo: 'ES UN PEAZO LIBRO', lo confirmo. Con todas las de la ley, jamás me había emocionado y enganchado tanto una historia de traiciones, engaños, política, amores, religión, crueldad... Lo de que construyan una catedral viene siendo incluso algo anecdótico. Había días que no podía parar de beber páginas y páginas y con la vista ya cansada tenía que dejar la lectura tras haberme zampado 200.


No os dejéis engañar por la gente que lo desprecia por el hecho de venir de Ken Follet y de ser un 'Bestseller'. Si es un bestseller es porque fue publicado hace casi 22 años y a día de hoy se sigue vendiendo como churros. No es un libro de digestión fácil y olvido rápido. Es una historia que uno jamás olvida y que guardará siempre en la memoria como haber sido uno de los libros que más le han impactado. Ojalá pudiera compartir este sentimiento con más gente, pero resulta curioso que entre todos mis amigos sólo conozca a 3 personas que se lo hayan leído. Una lástima, porque debería existir un Real Decreto que obligase a todo español a leérselo.

LA DIRECCIÓN
Cuando uno lee el libro está deseando inmediatamente que hagan la película pero, al leerlo, uno se da cuenta que tal tarea es muy difícil por no decir casi imposible. Son 1300 páginas de historias y enredos, y eso en una cinta no cabe. Aun así, yo hace años ya me imaginaba a Liam Nesson como Tom Builder. La idea de una película no cuajaba, pero entonces leímos que Ridley Scott se encargaría de hacer una serie de televisión. Por una parte, todos nos echamos a temblar, porque Ridley tiene en su haber uno de los mayores bodrios históricos que ha visto el cine, pero produciendo es un tío que sabe dónde mirar.

Sergio Mimica-Gezzan dirigió los 8 episodios de una hora de duración cada uno, de una manera correcta. Jamás había dirigido una película, tan solo episodios de televisión. Pero si por algo tiene experiencia es por haber sido el ayudante de dirección de Steven Spielberg durante 12 años, así que algo sabía el hombre. La realización es correcta y espectacular, se nota que le han echado duros al asunto (40 millones de euros, concretamente), duros que lucen constantemente en pantalla, con numerosos escenarios y una recreación perfecta de la Inglaterra del XII para ser un producto televisivo.

LA ADAPTACIÓN
Pero si hay dos cosas verdaderamente admirables en esta miniserie es el guión y los actores. John Pielmeier ha sabido condensar a la perfección las más de mil páginas que Follet escribió, eliminando lo verdaderamente no importante y sabiendo enfatizar las relaciones y pasiones de cada personaje, dotándolas de la emoción cinematográfica que se merece la historia (de hecho, el final del libro es cambiado por completo para darle un aire más espectacular, el merecido). Por mucho que le duela a mi amigo José María, tramas como la de Thomas Becket no son relevantes para la historia, porque la historia gira en torno a unos personajes que se ven envueltos alrededor de esa catedral de Kingsbridge, es en ellos donde reside la trama, no en el transfondo histórico de la Inglaterra del XII. Son 8 horas de serie que no dan respiro al espectador, ni un momento de calma: en cuanto termina una desgracia y se atisba algo de esperanza... comienza otra peor. (Cuando la veáis, atentos al guión del 5º episodio, simplemente prodigioso).

Por supuesto, el otro factor que ha hecho que esta serie sea tan grande ha sido el elenco de actores escogidos, un casting perfecto de actores ingleses. Por la serie lucen antiguas caras conocidas como un correcto Rufus Sewell haciendo de Tom Builder (una lástima, porque yo siempre me imaginé a Neeson) Donald Sutherland o Tony Curran. Pero hay dos que destacan por encima de todos y que harán que todos los Globos de Oro recaigan en ellos el próximo enero: estamos hablando por supuesto de Matthew Macfayden, que interpreta al Prior Philip dotándole de la bondad y la entrega religiosa que se merecía, y de Ian McShane, quien con su retrato del hijo de la gran putísima madre de Obispo Waleran eleva su personaje al altar de los mejores villanos de la historia del cine. Su actuación es perfecta, soberbia, desagradable, apasionante, divertida, acojonante... todos los adjetivos son pocos para describir la tarea actoral de este señor. Como dijo Alfred Hitchcock: Una historia vale lo que vale su villano. Y McShane hace que Los Pilares de la Tierra se sostenga por el propio peso de Waleran. Sus constantes batallas con el Prior Phillip / MacFayden hacen que los espectadores disfrutemos con dos personajes como nunca lo habíamos hecho, con esa constante batalla entre el bien y el mal, entre la iglesia digna y aquella que no lo es. Una vez vista la mini-serie completa, ya resulta imposible imaginarse estos dos personajes interpretados por otros actores, imposible. Por cierto, añadir que para disfrutar de la serie al máximo es IMPRESCINDIBLE VERLA EN V.O., ayer pude comprobar durante cinco minutos en Cuatro que la dirección de doblaje le hace un flaco favor a la serie (y Waleran con la voz de John Travolta o Martin Lawrence destroza al personaje).


Concluyo recomendándoos de corazón la serie, es una adaptación prodigiosa y muy fiel de una novela que parecía casi imposible de ser adaptada. Aunque os recomendaría todavía con más corazón que si tenéis la oportunidad (y ganas, todo sea dicho) de poder leeros antes la novela, ¡por favor, HACEDLO! Disfrutaréis leyendo como seguramente nunca lo hayáis hecho. Y después, cuando veáis la serie, ¡disfrutaréis todavía más! Sobre todo gracias a MacFayden y McShane, los verdaderos Pilares de la serie.

LO MEJOR de Los Simpsons

Hablando ayer sobre Los Simpsons con Pixelin Pictures, lanzamos una pregunta al aire que ambos fuimos incapaces de contestar: Cuál es el mejor puntazo de la historia de Los Simpsons. Y no tuvimos respuestas. Hay tantos, los hay tan magníficos e ingeniosos que no dimos con uno que se alzase por encima de los demás.

Pero lo que yo sí le dije es que, ya que no puedo catalogar cuál es el punto que más me ha hecho reír en mi vida, sí que tengo muy claro cuáles son los 3 mejores episodios que he visto jamás. Y son aquellos que, precisamente, le he encontrado la gracia ya siendo adulto y cuando me he dado cuenta que tratan varios de los temas más escabrosos y duros que pueden darse en la realidad. Aquí va mi ranking:

MEDALLA DE BRONCE: La Disolución del Consejo Escolar (6ª Temporada).
En este capítulo presenciamos cómo la Escuela Pública de Springfield se ve con problemas de dinero. Krabappel le pide que mejore las condiciones del colegio a Skinner y este le dice que no hay presupuesto. Cada vez hay más tiranteces entre ambos y Bart ve una oportunidad perfecta para liarla parda, articular toda clase de artimañas y engaños y mandar a los profesores a la huelga. Es aquí donde vemos su pura maldad, sus mentiras, su inteligencia y ver cómo todo lo que se dice puede ser tergiversado hasta darle la vuelta completa a su sentido.


Los mejores momentos y frases son:
- Skinner en referencia al autobús: Otto, creo que debes ponerle gasolina. Aquí tienes, la tarjeta de crédito (el 'buenoooooooo' que exclama Otto cuando le pasa un tubo de plástico para que robe la gasolina sorbiendo es, simplemente, antológico)
- Edna en referencia a la comida del comedor: Digas lo que digas, ¡esto sabe a periódico! - ¿Y qué? El papel de periódico molido aporta tosquedad, es esencial. Sin embargo no has notado las colchonetas... (a lo que vemos a la Enfermera Doris triturando una colchoneta y gritando 'Estas colchonetas viejas tienen muyy poca carrrrrneee!!')
- Malk, ahora con más Vitamina R
- Lisa: No, no puedo relajarme, ni rendirme, ni ceder, ni... ¡solo me salen dos sinónimos! ¡Dios mío, he perdido la perspicacia! (a lo que sale llorando a lágrima viva y su padre le contesta: lo mejor es que la busques en el sitio más raro)
- Marge: Volar una cometa por la noche no creo que sea propio de un niño de su edad (a lo que le contesta Bart: Hola, Mamuchi querida...)

Y aquí viene el punto estrella, que esconde toda una filosofía detrás. Cuando finalmente descubren que la solución para ganar dinero es aprovechar los espacios de la escuela para meter presidiarios... vemos que Snake y otros cuantos delincuentes están en la misma clase de Bart. Uno de ellos le arranca un trozo de camisa a Martin, a lo que contesta la Srta. Karabappel: Tranquilos niños, no prestéis atención al asesino.




MEDALLA DE PLATA: Homer, Hombre Malo (6ª Temporada)
Para que Homer asista al Congreso de la Industria del Dulce necesita dejar a los niños con una canguro. A su regreso, tiene que llevarla de vuelta a casa y cuando se le levanta del coche Homer ve que tiene pegado al culo una chucería con forma de Venus de Milo. Él la coge y se la come, pero con la sorpresa que al día siguiente ella le acusará de acoso sexual y de pervertido. El revuelo mediático y el circo televisivo que se genera alrededor de Homer es ANTOLÓGICO

Los mejores momentos y frases son:
- Homer hablando con la canguro: Así que universitaria, ¿eh? Mucho llegar a la luna pero no conseguís que mis zapatos no huelan mál (¡¡¡BRAVO!!!)
- Homer en el programa Lo Más Bajo: Alguien tenía que llevar a la canguro a su casa. Cuando ví que se había sentado con su dulce cú... alargué la mano ¡con su dulce cú! Ohhhh cada vez que me acuerdo de ¡ese dulce cú! ¡ese dulce cú! (y entre todo esto el reloj de la esquina p'alante y p'atrás como un endemoniao)
_ En el fondo del mar, en el fondo del mar, no hay chismes de vecinas sólo hay ricas sardinas, en el fondo del mar
- Marge diciéndole al Abuelo Simpson que la bandera que está colgando sólo tiene 48 estrellas: ¡Antes muerto, enterrado y agusanado que reconocer el estado de Missouri!

Y aquí viene el punto estrella, que será el fragmento que el futuro día que sea profesor les pondré a mis alumnos para que reflexionen sobre la televisión y los reality shows: Hoy en Ben, madres e hijas que se habían fugado se reunen gracias a su común odio a Homer Simpson. Con todos ustedes... el bueno de Ben (y aparece un oso con un micrófono en la cabeza, ¿vale? NO DIGO MÁS)




MEDALLA DE ORO: La Última Tentación de Springfield (5ª Temporada)
Y este, queridos lectores, es el que aborda el tema más serio de toda la serie: La infidelidad. Homer comienza a enamorarse de Mindy, la nueva chica del trabajo. Y entonces comienzan a sucederse las alucinaciones y las mentiras hacia su familia. Impagable que, tratando un tema tan serio, siempre lo hagan desde la perspectiva de ese humor tan simpson y tan genial.

Los mejores momentos y frases son:
- Krabappel hablando sobre lo ocurrido en el aparcamiento: Chicos, sé que no hay forma de demostrar quién es el culpable porque en un país democrático todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario (Bart suspira con un 'Dios bendiga a América'). Pero mi clase no es democrática, ¡¡¡JAAAAAA!!!
- ¡¡Baila, Baila, Baila, Baila!!
- Burns defendiendo a Zutroy ante el Departamento de Trabajo: ¡Pero si Zutroy es tan americano como la tarta de manzana! (a lo que responde Zutroy: Tockni rad'ba Mistah Boons)
- ¡Siga trabajando Stuart! (y sale un pato arrastrando una carretilla)
- Smithers a Burns: Alguien está cargando el servicio de habitaciones a la compañía. Y Burns responde: Así, ehh? Eso habrá que verlo. ¡Volad, preciosos, Volad!!
- Bart termina su tratamiento y lanza por la ventana sus zapatones, que acaban estrellados en el piso de Flanders: Niños, ¿habéis rezado alguno pidiendo zapatos gigantes? - ¡Yo papi! - Ahh, estupendillo
- Los camareros del restaurante chino de Ciudad Capital: Ehh, se nos han acabado las galletas de nuevo amol - Ahh, pues able el balil de sigue con tu esposa

Y aquí viene el punto estrella, que es cuando Homer intenta no pensar en Mindy: Piensa en cosas no eróticas, piensa en cosas no eróticas. Atentos a que cuando salen Patty y Selma depilándose a contrapelo unas piernas peludísimas, el 'mmmm menos sexy imposible' que dijo Carlos Revilla, el doblador, es lo mejor que ha doblado nunca.

¡La Tele ha muerto! ¡VIVA LA TELE!

Llevo pensando desde hace tiempo que a la televisión le quedan 5 años de vida, tal y como la conocemos hoy, no le doy más. Ahora mismo estamos asistiendo a una especie de rejuvenecimiento de las cadenas con la implantación de la TDT. De hecho, en septiembre se añadirán nuevos canales en abierto como MTv, La Sexta 2 y Sexta 3, Nitro y muchas más. Cada vez tenemos más cadenas y yo me pregunto a dónde irá el pastel publicitario, cómo se sustentarán o, directamente, cómo aguantarán el tipo. Porque hacer televisión cuesta mucho mucho dinero. Y a menos que la paguemos nosotros los espectadores (que no lo vamos a hacer, porque llevamos 30 años con el modelo de 'la tele es gratis') serán los anunciantes quienes lo hagan. Y estos sacaban sus buenos beneficios antiguamente cuando sólo había 5 generalistas y todos veíamos los mismos anuncios. Ahora hay 4 veces más, así que ya me diréis.

Desde hace unos años estamos asistiendo a un cambio tecnológico impensable en la historia de la humanidad. Se dice que en 2 días en Internet se escribe la misma cantidad de información que escribió toda la historia de la humanidad hasta el año 2000. La tecnología crece más rápido que nosotros. Cuando se lanza un nuevo gadget al mercado, el siguiente ya está en la pista para coger el relevo. Y si quieres esperarte a que baje de precio ya habrá en el mercado uno mejor.

CAMBIO DE HÁBITOS: La muerte del Prime Time
Lo que parece que todavía no hemos asimilado muy bien es que antiguamente se decía que un espectador pasaba de media frente al televisor 212 minutos. A día de hoy lo que dicen las estadísticas es que pasamos casi 3 horas... frente a Facebook. Y frente a Tuenti y las redes sociales. E Internet. Si vosotros, lectores, estáis leyendo mi blog es que seguramente también hayáis asistido al siguiente cambio: ¿Cuánto hace que no os sentáis con vuestros padres o vuestra familia a las 22.00 frente al televisor para ver lo 'que echan'? A que hace mucho, ¿verdad? Cada vez se ve menos televisión. Y cuanto más joven es la generación más acentuado está este sentimiento. En mi caso particular, mi Bravia es un mero intermediario entre el Blu-Ray y yo.

Internet y el surgimiento de páginas de descarga y foros de intercambio de contenidos (los P2P mueren lentamente, el futuro es Vagos y Megaupload) ha cambiado radicalmente nuestra manera de actuar frente a la pantalla. Nosotros ya no vemos lo que Antena 3 nos programe a partir de septiembre, qué nos importa que nos llegue la nueva temporada de Física o Química si ahora somos nosotros mismos quienes elegimos nuestros contenidos y la manera en que los vemos. Y, por lógica aplastante (¡gracias a Dios!), hemos vuelto a apostar por la ficción americana, quien siempre ha ofrecido las mayores dosis de calidad y entretenimiento. Afortunadamente, a las generaciones nuevas ya no nos importa el idioma en el que lo vemos. Pero lo que sí está claro es que nuestra pantalla ya no es el televisor del salón, es nuestro ordenador o nuestro portátil, donde tenemos almacenadas nuestras películas o nuestras series favoritas, accesibles en cualquier momento a golpe de tecla. Imagino que os dirían "hijo, siéntate con nosotros a ver la tele, que hace tiempo que no lo haces" y vostros contestaréis, cual Rorschach "NO"

¿EL FUTURO? EL iPAD!!! (o similares)
Del consumo en familia hemos pasado al consumo individual, con una pantalla propia. Recuerdo cuando en el 2005 me compré mi primer portátil, que me costó 1.200€. A día de hoy ese ordenador se vende por menos de 150€, no cuesta más. Y mi actual móvil tiene casi más procesador y memoria. No es descabellado pensar y vaticinar que cada persona, de aquí a 3 o 4 años, irá por la calle y al trabajo y a la escuela con un iPad bajo el brazo. Es el gadget perfecto, una pantalla (de resolución inmejorable) que aglutine todas las funciones de ordenador, almacenamiento de todo lo personal (música y fotos), teléfono móvil y centro de ocio. Sólo es cuestión de que baje de precio. Las noticias que leíamos hace días que en India comienzan a comercializarse pantallas de este tipo a precios casi regalados no hacen más que alegrar y beneficiar a los consumidores porque eso implica que Apple no tendrá mas huevos que empezar a bajar sus precios si quiere seguir siendo la número uno. Porque lo que sí se viene venir es que competidores le van a empezar a salir por todos lados, y cada uno a ofrecer lo mejor posible y al precio más asequible.

Y será de aquí a 3 años cuando todos tengamos una. Donde cada miembro de la familia tendrá su tablet personalizado con el que nos comuniquemos con el mundo y donde veamos nuestros contenidos. Las televisiones ya no tendrán el poder de imponernos qué ver un jueves por la noche, seremos nosotros quienes elegiremos. Y es ahí donde está la otra baza del futuro: en los contenidos, la clave para que una red o un sistema que ofrezca un catálogo triunfe o no. Ganará quien ofrezca el de mayor calidad, ya no importará donde se emita, sino el contenido en sí. Además, con el crecimiento de redes ADSL y los vídeos en Alta Definición hacen que todo aquello que decían los estudiosos sobre la televisión en el móvil (en minúsculas pantallas de Nokia) se quede ya como algo meramente anecdótico de bibliotecas sin actualizar y de tesinas que se quedan anticuadas a los 2 años.

Sobre lo paranormal y lo lento

Quisiera empezar la semana con uno de estos posts que duelen y crean polémica. Y es que llevo mucho tiempo queriendo escribirlo. Está relacionado con la película Paranormal Activity y, sobre todo, porque no paraba de escuchar por parte de muchos que la habían visto decir que "era lenta". Evidentemente es un comentario ante el que no puedo mantenerme indiferente, me duele. Me duele porque es una película que me impacto muchísimo y que me encantó, de hecho la considero de las 5 mejores que vi el año pasado por los motivos que explicaré después. Pero lo que no entiendo es el hecho de que a mí se me pasase volando y otros digan que es soporífera.

EL ARTE DEL MONTAJE
Antes de nada yo soy el primero en reconocer mi 'deformación profesional' o mis vicios, por así decirlo. Durante mi época de estudiante a lo que me dediqué principalmente, a la hora de realizar trabajos audiovisuales, fue a montarlos, a coger todas las piezas del puzzle y darle forma mediante el ritmo y el tiempo. Y tras haber montado 4 videoclips, 2 documentales, 1 spot, 1 pieza musical, 2 cortos y 2 felicitaciones me convertí en un fanático de la edición y creo que terminé entendiendo cómo iba esto del ritmo. Revisionábamos las piezas una y otra vez, llegando hasta el nivel enfermizo de quitar un solo frame si veíamos que sobraba o entorpecía. 

Montar no significa únicamente qué plano colocar después del siguiente, si usar un plano medio o uno cerrado, sino saber qué tipo de narración se merece cada pieza y, sobre todo, cómo hacer que cada una sea dinámica. Una vez Billy Wilder intentó escribir un decálogo para el cine y terminó diciendo 'Tengo 10 mandamientos. Los nueve primeros dicen: ¡no debes aburrir!'. Y de hecho, siguiendo esta lógica que una día me tatué a fuego en la mente, he tenido que dejar de ver muchas películas y, sobre todo, muchas series porque sí que me parecían soporíferas. Las tres últimas que recuerdo haber dejado han sido Dexter (al 2º capítulo), True Blood (al 1º, record) y, la que más pena me da porque me hacía mucha ilusión haber visto, Mad Men (al 3º). De hecho estoy pensando dejar también Flight of the Conchords (y eso que voy el por 7º). Lo siento, pero los espectadores somos así de crueles. Y yo, a pesar de que tengas la mejor construcción de guión y de personajes de la historia digna de mil Emmys, lo siento en el alma pero te falta ritmo, que es algo que yo valoro por encima de todas las cosas. Y eso de cuando dicen 'es que en la 2ª temporada mejora' es algo que (el ver por el hecho de ver) no me termina de entrar en la cabeza.

Otra frase que me impactó muchísimo y que desde entonces también grabé a fuego se encuentra en el libro 'Las Luces de Septiembre' de Carlos Ruiz Zafón. En un pasaje, dos personajes entran en la casa de una señora mayor y ésta, sorprendida por la entrada de ellos en la casa, se disculpaba diciendo: Lo cierto es que estaba leyendo y me he quedado completamente dormida. A lo que le responde Lazarus: Eso significa que debe usted cambiar de libro. BRAVO, aplíquese también a lo audiovisual. 

CUESTIONES DE RITMO
Yo reconozco que cuando terminé los exámanes de verano en 2006 me chuté en apenas mes y medio la friolera de 2 temporadas de Perdidos y 3 de Nip/Tuck. Cuando terminé de verlas y me sentí desolado (porque aquel intenso disfrute había terminado) no quería ver cine, me resultaba físicamente imposible sentarme dos horas en una butaca a ver una película. Me acostumbré demasiado al formato de la historia en 40 minutos y me tiré un verano entero sin ver películas. Me juré a mi mismo que aquella experiencia no la repetiría en mi vida. Yo lanzaría al aire la pregunta de 'qué le pasa al espectador que se acostumbra/engancha a una narrativa o qué motivos llevan a tal cambio' o, directamente, 'cómo es posible que a un espectador joven le parezca lenta Paranormal, que dura hora y cuarto, y Haneke no' o peor todavía: haría un grupo de Facebook titulado Señoras que Paranormal Activity les parece lenta pero seis temporadas de una serie de HBO no. Me centro en la narrativa televisiva porque se dice que, desde hace pocos años, la calidad de lo audiovisual ya no se encuentra en el cine sino en la telvisión. Comparto esa frase en el sentido que en televisión encontraremos la mejor construcción de personajes, pero en cuanto a narrativa aun le falta mucho que aprender. Pero en serio, me gustaría saber por qué a los espectadores del Siglo XXI, adictos a la narrativa televisiva, no se aburren con series estiradísimas durante decenas de capítulos pero con una historia cerrada de hora y cuarto sí.

UNA DURACIÓN NECESARIA PARA REINVENTAR EL TERROR
No os penséis que soy de esos que para defender una cosa simplemente ataco otra y quedarme tan pancho. Volviendo al caso de Paranormal se puede comprobar también que la inmensa mayoría de aquellos que se aburren con las 'escenas diurnas' dicen que lo mejor son las 'nocturnas'. Y no les falta razón, si tuviéramos que quedarnos con alguna de las dos partes está claro que la noche es dónde la película sobresale por encima de cientos de películas de terror que se han hecho en los últimos años (y muy por encima de aquella patochada llamada Blair). Oren Peli, su director, volvió a conseguir algo que no se lograba desde El Resplandor: que el terror y el miedo lo infunda un plano fijo. Sin trucos de montaje ni golpes de violín a mil decibelios. Un plano fijo con trípode. Que acojona al más valiente, por mucho que diga. Un solo plano que evoca nuestros miedos más infantiles: que algo entre por la puerta, que algo se mueva, un solo plano en el que constantemente no dejamos de buscar el miedo pero que, a su vez, no queremos mirar.


Y es en las escenas diurnas donde los personajes, Katie y Micah, nos van introduciendo las reglas de lo que pasará en la habitación y la mitología de espíritus y demonios con la que jugará la película. Nos van explicando, mediante varias escenas, qué es lo que ha ocurrido o -peor- que es lo que está a punto de ocurrir. Además que, volviendo a la construcción de personajes, es durante el día cuando se va formando o rompiendo esa relación de confianza y terror entre la pareja. El día supone una liberación para el espectador, porque confía que durante ese tiempo en la casa no ocurrirá nada (que se equivoca). Pero sin el día y sin su narrativa la noche no tendría sentido. Y jamás llegaría a estremecernos tanto como estremece la noche #20 ...

Te estábamos esperando: LOST - The End

Como es natural, advierto a todo lector intrépido que se adentre en leer esta crítica diciéndole que está plagada de spoilers. Así que quien no haya visto el último capítulo de Perdidos que sepa que se lo voy a destripar.

No termino de comprender por qué el público ha reaccionado de la manera que ha reaccionado. Muchos se han llevado las manos a la cabeza, diciendo que el final es una estafa e incluso se han atrevido a compararlo con productos patrios como Los Serrano. A los 5 minutos en Facebook ya pululaban cientos de grupos exigiendo una bajada de sueldo del 5% a los guionistas. No sé de qué se puede quejar el público. Era la única solución lógica. Como todo buen episodio de Perdidos, el capítulo está abierto a muchas interpretaciones. Y yo os diré la mía.

Pienso que los guionistas no han tenido el valor ni las agallas suficientes de terminar la serie dramáticamente. Porque, si eliminamos de la ecuación el factor “realidad alternativa”, la serie acaba con 6 personas escapando de la isla en un avión. PUNTO. Pero creo que estos guionistas (y demiurgos) han tenido que seguir su biblia y sus leyes de serie: en todas las temporadas siempre ha habido una “realidad alternativa”. En la primera y segunda fue el pasado, en la tercera y cuarta alcanzaron el futuro, y en la quinta pegaba botes cual Doc Emmet Brown en su Delorian. ¿Qué explicación o de qué podrían tirar en la 6ª? De lo único que le quedaba: esa especie de purgatorio al que todos llegan puesto que, como dice el padre de Jack, todo el mundo muere en algún momento. Algunos antes que tú, otros... después. Si hay alguien que todavía duda de lo que pueda significar esta realidad alternativa de la 6ª temporada es porque Cuatro no subtituló bien el episodio, pero las palabras del Dr. Shepperd no dejan duda alguna. Si los guionistas hubieran tenido lo que hay que tener no hubiese habido línea temporal, hubiera acabado dramáticamente, con muertes, con desolación, sin respuestas. Y seis personajes hubiesen escapado en el último momento, con Jack agonizando. Fin. LOST.

Por otra parte, como he dicho antes, sigo sin entender la indignación del público ante la resolución de la serie. Por cierto, estamos hablando de una resolución de 6 temporadas entera, de un climax de 30 minutos merecedor de su tiempo como cierre a una serie de 4.800, no de un capítulo normal. Es un episodio hecho PARA LOS FANS, para aquellos que hemos seguido la serie desde hace 6 años, para aquellos que nos encogía el corazón y los nervios con sus temporadas año tras año. Los espectadores (y de aquí no se salva ni Cristo, yo el primero) nos hemos creído dueños de la serie, exigiéndole a los guionistas lo que queríamos ver y haciéndoles responsables de aquello que no nos gustase, pero olvidándonos que no deja de ser un producto audiovisual hecho para un público pero, lo más importante, hecho por un equipo, que es quien toma las decisiones. Es como una película. Como un libro. Como una canción. Como otra serie. Y ayer hemos vuelto a culparles. Y si no te gusta… qué os digo, que a rascarse amigos. Pero en parte también somos responsables del rumbo y de la conclusión. Como buen producto audiovisual que es siempre se ha regido por la dictadura del rating y del share, bien podríamos haberle dado la espalda al producto. Pero no lo hicimos. De hecho respondimos al contrario: buceando en foros, comentando cada episodio y cada detalle con los compañeros. Muchas teorías hablamos, incluso nos respondían en directo en palabras de Hugo. Y ayer nos contestaron con una de ellas, el final que nos han dado no es otro que el que nosotros mismos nos hemos buscado.

Pienso que es un final lógico. Emotivo. Teórico. Religioso (y muy católico por cierto, algo que no me esperaba). Pero es un final arriesgado, demasiado valiente, puesto que los creadores corren el riesgo de que las temporadas anteriores que nos venderán en Blu-Ray no vuelvan a ser vistas. Porque… ¿Quién volvería a ver una serie tan larga sabiendo la resolución que tendrá y el sentido que ahora coge todo?

Porque hemos de ponernos la mano en el pecho. Hemos de echar la vista atrás con el corazón caliente pero con la cabeza fría y reconocer que a Perdidos le sobran dos temporadas. Qué pasa ahora con la Iniciativa Dharma. Qué pasa con Los Otros. Qué pasa con todas las polleces de Charles Widmore y todos los líos que al final no han servido para nada. No busco respuestas, ya no me interesan. Pero echo la vista atrás y reconozco que eso sobraba. Y muchas más cosas. Mucho paseo por la selva. A las temporadas le ha pasado lo mismo que a los propios capítulos: los 5 primeros minutos/episodios del inicio y del final son increíbles, pero el resto con que lo rellenan es pura morralla. Me encantaría haber podido recomendar esta serie a todo el mundo, pero terminó siendo demasiado larga.

Además, no digo que el año que viene caerá. Ni al siguiente. Pero seguro que dentro de 5 años nos vemos spin-offs como Lapidus Begins, Kate Returns o The Dark Sawyer. P.D. Vicky, creo que deberías ir preparando el piloto de la vuelta de Ricardus a Las Islas, nadie mejor que tú.

En definitiva: ayer me sorprendió todo lo que ocurrió alrededor del episodio: tanto la repercusión mediática, como la indignación… y como el hecho de que el capítulo me terminara gustando, ¡a mí!, quien tanta caña le he dado (y merecedísima, por cierto). Me ha gustado porque nos han homenajeado a los fans, con los reencuentros, con la esperanza, con la música de Giacchino, con ver a muchos del reparto de nuevo… Porque, como diría el padre de Jack de nuevo, este capítulo es un sitio que todos hemos hecho.


Cartas de amor perdidas

Sevilla, a 18 de Mayo del 2010.

¿Sabes? Nunca antes te había escrito una carta. En todos estos años que hemos estado juntos nunca antes te había dedicado unas palabras. Pero antes de que te vayas para siempre de mi vida me gustaría poder dedicarte estas líneas.

Todavía recuerdo cuando te conocí en aquella Semana Santa del 2005. Nos presentó Fernando. Él había ido a la Campus Party y vino contigo de vuelta. Y recuerdo aquella tarde en que yo estaba solo y que no tenía a nadie con quien comer. Tú te sentaste a mi lado. Comenzaste a hablarme, y yo te escuchaba con interés, pero todavía no terminaba de saltar la chispa entre nosotros dos. Fue entonces en nuestra tercera cita cuando me quedé prendido de ti, cuando me enseñaste aquella silla de ruedas y la historia de quien iba en ella. Es lo que dicen de las terceras citas.

Desde aquel día nuestra relación fue intensa. Aquel mes que vino después pareció como si hubiese pasado contigo dos años intensos. Y te fuiste de vacaciones. La espera fue interminable. Intenté paliar tu ausencia con otras, pero me fue imposible. Cuando volviste en Septiembre incluso te quise organizar una fiesta, con José Antonio y María. Y tu vuelta fue apoteósica. Pero he de serte sincero y he de confesarte que disfruté las 3 primeras semanas de aquella vuelta, pero ya no volviste a ser la misma. Dijiste que te habían recortado, que tu continuidad era dudosa. Entonces estuviste 6 semanas rara. Yo tenía mis dudas en cuanto a ti. Pero me volviste a cuativar el corazón cuando me dijiste, justo antes de irte de nuevo, que teníamos que volver.

De nuevo la espera fue eterna. Quise olvidar aquel año fatídico y volver con ilusión a como estábamos al principio. Todas las relaciones tienen sus altibajos, sus más y sus menos, sus peleas. Pero cuando yo quería volver con ilusión, tú no me lo concediste.

Discúlpame si no te hice caso en aquel cuarto año, pero me defraudaste muchísimo. No parabas de hablarme de tus problemas: que si de vienen estos, que si vienen los otros, que si ellos no son los malos, que sí lo son... Ya no me hablabas del pasado, ahora me hablabas de un futuro que a día de hoy no termino de entender. Tus conversaciones me aburrían. Y entonces yo comencé a preguntarme qué fue y a dónde fueron los momentos que me diste. Dicen que de recuerdos y esperanza vive el hombre. En cambio tú seguías conmigo y cambiaste tu actitud. En nuestro quinto año procuraste entretenerme, saltando hacia alante y atrás en el tiempo. Y de hecho lo hiciste, vi en ti la compañera perfecta con quien pasar el rato. Pero ya no eras la misma.

Y cuando volviste para pasar el último curso conmigo me engañaste. Te creíste que era ingenuo y que no me daría cuenta. Me hablaste de cosas que nunca me habías mencionado. Me hablabas de gente nueva y querías descubrirme cosas nuevas. Pero yo ya vi tu verdadera cara: el engaño, la mentira, las falsas excusas con las que no sabías cómo contestar a mis preguntas. Intentabas liar el asunto y estirabas tus sucias palabras. Muchos decían que debía comprenderte, muchos te defendían.

Quisiera hacerlo, quisera comprenderte, entenderte. Volver a amarte. Pero creo que eso será imposible.

Te escribo esto porque no sé si podré perdonarte. No sé si lo que me dirás el domingo me llegará al corazón. No sé si querré volver a empezar contigo. No sé si echaré la vista atrás y veré estos 6 años con otros ojos.

Lo que sí sé es que aunque te vayas de mi vida y te pierdas por siempre... parte de mí se irá contigo y ya jamás podré olvidarte.