de la Mano: historia del apellido.

Es un hecho que en internet apenas hay información sobre este apellido, que es el mío y, aunque seamos pocos, el de mucha más gente también. Apenas hay poco más que la típica entrada en la base de datos barata de turno. Tampoco tengo el tiempo (y la vocación necesaria) para investigar el origen exacto del apellido, pero al menos quiero dejar aquí transcrito la poca información de la que poseo y que, al menos, algo ayuda a aquellos que quieran saber de dónde -o de quién- venimos:


"Apellido de origen castellano que tuvo sus primitivas casas solares en las montañas de Burgos. Se extendió por ambas Castillas y ramas, suyos pasaron a Navarra y Aragón. Diego de la Mano y Ripollés acompañó a D. Fernando III "el Santo", en la memorable batalla de Baeza, ganada a los moros el día de San Andrés de 1227, donde quedó ricamente heredado. También se hallaron en la conquista de Andalucía. Este linaje probó nobleza en la Orden de Montesa. Son sus armas: en campo de oro, una mano de gules."

Sé que la información es poca y que habrá gente de mi familia que sepa mucho más sobre nuestros orígenes. Así que cualquier aportación o comentario será recibido con agrado por parte de todos.

¿Por que se cuelgan los jamones?

Cuando uno entra en un bar típicamente andaluz y se ve colgando del techo de la barra esa ristra de salchichones, de cañas de lomo y de jamones ibéricos no puede menos que empezar a llorar de alegría ante tan magna belleza. Pero el que las longanizas cuelguen no solamente tiene un sentido práctico, sino también histórico. 

El sentido práctico de colgar un jamón todo sabemos cuál es: el jamón se cuelga para que vaya desapareciendo poco a poco la humedad. Es más, seguramente hayáis escuchado más de una vez la frase de "¡y un jamón con chorreras!". No sólo sirve para distinguir chulería, sino que la chorrera es el sombrerito de plástico que se le coloca al final del jamón para que la grasa gotee o "chorree".


Pero... ¿Sabéis cuál es el sentido histórico de que los embutidos cuelguen en los bares? Para eso tenemos que remontarnos a la época comprendida entre los siglos X y XIV de la España en la que cada vez había más enfrentamientos entre judíos y cristianos. Imaginaos Andalucía o Sevilla, con sus típicas juderías y barrios. Colgar embutidos provenientes del cerdo en los establecimientos -propiedad de cristianos- era señal de 'aquí se come carne de cerdo y no sois bienvenidos'. 

Ea. Medida un poquito racista y drástica, pero que increíblemente se ha mantenido a lo largo de los años. No como sentido de 'os seguimos odiando', afortunadamente, pero sí para exponer a los visitantes las múltiples carnes y longanizas de las que podemos disfrutar por los bares y tascas tan típicamente españoles.