Acabo de leer, no sin cierta nostalgia, que Microsoft cerrará su Windows Messenger en favor de Skype. Aunque como dice @carvalladolid: "Microsoft asegura que cierra Messenger por no reenviar los 20 mensajes a nuestros amigos como llevan amenazando hace años."

Y quizás ya no nos acordemos, pero el famoso MSN Messenger formó parte de la vida de todos nosotros desde que apareció a mediados del 1999. Reconozcámoslo: hasta que apareció Gmail en 2005 todo el mundo tenía una cuenta @hotmail.com o @msn.com para poder hablar por el famoso programa de mensajería instantánea. Luego estaban los cracks que conseguían asociar otro dominio con el chat -como los de Yahoo o telefonica.net-, pero aquello era más brujería que informática. 

"Iya, tú tiene messenye?"
"El messenger" fue nuestra herramienta de comunicación desde su aparición hasta 2007, cuando apareció Tuenti. O al menos así fue en España. Aunque el software se renovase a lo largo del tiempo, el programa fue sustituido por el chat de aquella red social española, la primera que se popularizó en nuestro país. El Tuenti-chat mató el Messenger, pero anteriormente el Messenger había matado al IRC.

Seguro que recordáis muchas de las novedades que se fueron introduciendo: Al principio todo el mundo era identificado mediante su dirección de correo electrónico, pero no os quiero ni contar la que se armó cuando cada uno podía ponerse una frase como estado de messenger. Twitter se quedaba corto con el ingenio -o con la estupidez- que se respiraba cuando que abrías el programa. Cada vez que entrabas tenías que revisar estado por estado a ver a quién pertenecía. Por no hablar del día que Microsoft introdujo la posibilidad de ponernos un avatar, aquello fue como si hubiese sido la segunda venida de Cristo. De cuando se pudo usar webcam ni hablamos, espero que Pixelin Pictures nos ilustre de ello algún día. La interfaz sufrió muchos cambios, y hasta se permitía enviar sonidos pulsando... ¿F5? Ya no me acuerdo de la tecla, pero seguro que vosotros sí.

MSN Messenger screenshot
MSN Messenger en abril del 2005
Fijaos en la captura de pantalla que guardaba en mi disco duro y mirad conmigo la de opciones y tonterías que ahora recordamos con cariño:
  1. Los estados: Disponible como grito de socorro "estoy conectado, por favor habla conmigo", Ausente como eufemismo de "me he dejado esto encendido y estoy en esta habitación", cuando en verdad quería decir 'leeré lo que me pongas, pero no tengo ganas de responderte' o No Disponible como eufesmismo de "estoy estudiando o estoy haciendo algo importante". Era más fácil hablar con alguien en no disponible que con un ausente.
  2. Los bloqueados: aquella gente con la que no querías hablar pero no eliminabas por miedo a que pudiesen descubrirte con aquellas chorradas de averigua quién te ha eliminado del MSN. ¿Alguien lo probó alguna vez? ¿Funcionaba de verdad?
  3. Los nicks que se podían leer con colorines mediante el MSN Plus.
  4. La posibilidad de terminar agrupando por los contactos en grupos.

¿Me he dejado algo? Messenger sirvió tanto para facilitarnos la vida a los jóvenes en nuestras comunicaciones como para complicárnosla. Porque al igual que nos servía para mantener conversaciones con nuestros amigos, también sirvió para enfadarnos con ellos por culpa de malentendidos o por el miedo a enfrentarse a una discusión cara a cara. Que tire la primera piedra aquel que no terminase un día encabronado con alguno de sus contactos o no tuviese que tirar de su historial de conversaciones para defenderse. Pero vamos, esto no ha cambiado: de cabrearnos por MSN pasamos a cabrearnos por Tuenti, luego cabrearnos por Facebook y hasta nuestros días: que nos cabreamos por WhatsApp.

El Messenger ha muerto, larga vida al Messenger. Con aquel programa hablamos, reímos, nos enviamos fotos y archivos, jugábamos a las damas y un largo etcétera. Al menos espero que con la implantación de Skype cada vez haya más contactos míos para poder hacer videoconferencia. Pero ya jamás volveremos a decir aquella frase de "¡¡En cuanto llegues conéctate al Messenger!!"