Skyfall Soundtrack Front CD Cover
Cuando en agosto salió la noticia de que Thomas Newman compondría Skyfall, la nueva película de James Bond, las cosas no pintaban bien para la saga. Al menos musicalmente. Desde que se estrenase El Mañana Nunca Muere en 1997, David Arnold ha sido el compositor habitual de la saga, brindándonos scores muy poderosos, muy ricos en orquestación y, sobre todo, entretenidísimos. A lo largo de 5 películas en los últimos 15 años, David Arnold asentó un sonido característico para los Bonds de Brosnan y Craig.

Cuando Mendes fue elegido para dirigir Skyfall, era lógico que su amigo Thomas Newman también entrase en nómina. Excepto Un Lugar Donde Quedarse (Away We Go, 2009, esa película extraña), Newman le ha compuesto a Mendes todas sus partituras: American Beauty, Camino A La Perdición, Jarhead, Revolutionary Road. ¿Cómo no iba a componerle Skyfall? El propio Arnold declaró que no podría componer la nueva entrega de Bond por el compromiso que adquirió con Danny Boyle para dirigir musicalmente la gala de los JJ.OO. de Londres 2012. ¿Se supone que debemos creérnoslo? 

Newman tenía de entrada la barrera que nunca ha compuesto una partitura para una película de acción. O si lo ha hecho alguna vez no será en los últimos 15 años, desde que le sigo la pista. Lo más cerca que ha estado son thrillers. ¿Pero como se enfrentaría al legado musical de la saga Bond? Newman ha intentado, y de hecho casi lo ha conseguido, apartarse totalmente de las composiciones anteriores. Pero para mal, repitiendo el estilo musical de sus trabajos para thrillers y haciendo que el score pierda personalidad y cuerpo y no repitiendo siquiera ninguno de los leit-motivs de películas anteriores. Este nueva composición no se diferencia en casi nada de otros scores como La Deuda y Jarhead.

La partitura abre como todas las películas del agente 007, con fuerza. El tema "Grand Bazaar, Istanbul" suponemos (puesto que aún no se ha estrenado la película) que acompañará a una gran persecución, y el tema sí es memorable. Pero desde que termina hasta los últimos 20 minutos del disco, Newman nos deleita con media hora de aburrimiento musical. Y lo peor de todo es que no reconocemos a Bond en ninguna de las notas. Solamente en su última parte, Newman vuelve con intensidad con temas como "Welcome To Scotland" y "She's Mine", donde juega a imitar el estilo que ya compondría hace 10 años John Powell para la saga Bourne (de la que el último Bond bebe mucho, reconozcámoslo) y que James Newton Howard reavivó este verano con The Bourne Legacy.

Qué gran partitura de Arnold nos hemos perdido por culpa del tándem formado por Mendes-Newman. Tan solo cabe destacar entremedio el tema "Komodo Dragon", en el que sí se insertan fragmentos del magnífico tema compuesto por Adele para los créditos. Todavía queda por ver cómo quedarán insertos los temas más "íntimos" de este score. El resto del Skyfall de Newman es olvidable.  Esperamos que la película no lo sea.