Con mi parón característico de Enero, la noticia del cierre de Megaupload por parte del FBI me ha venido como anillo al dedo para retomar el blog. Y quisiera empezar mi reflexión con la fabulosa síntesis -en tan solo 3 tuits- de todo el problema de la piratería, de la Ley Sinde, de la Ley Sopa y cualquier noticia referente a estos temas tan candentes.


Yo estoy de acuerdo con @albertpelias. ¿Y tú? Si es así continúa leyendo. Desde que se dio a conocer la noticia ayer a eso de las 9 no ha habido otra cosa que una reacción global de pura indignación, como si se fuese a acabar el mundo y como si nos estuviesen recortando nuestras libertades democráticas más básicas como bien expuso @trisco:


Es cierto que la Ley Sopa representa un auténtico peligro a algunas de nuestras libertades más básicas como el derecho al secreto de las comunicaciones y, en cristiano, a que no se metan en nuestra vida privada y a lo que hacemos dentro de nuestras casas con los PCs. Las empresas de contenido estadounidense ven amenazado su modelo de negocio y parece ser que han tomado 1984 (George Orwell) como un manual de uso, en vez de algo con lo que reflexionar. Pero no nos engañemos: Megaupload era lo que era, era el macrovideoclub del siglo donde se accedía de inmediato a infinidad de películas e infinidad de series. No nos vamos a extender explicando lo que era porque todos lo sabemos, pero como bien define @rubensancheztw, "Megaupload era como Youtube pero con archivos más grandes y sin acuerdos con las multinacionales de la industria cultural". La excusa de decir que Megaupload también servía para intercambiar archivos privados es como decir que McDonalds sirve unas ensaladas riquísimas.

Desde ayer ando discutiendo este tema en las redes sociales y ya se me ha acusado de ponerme del lado de las multinacionales. Yo, quien no recuerda desde cuando hace que paga religiosamente a Fileserve por su cuenta premium. Me gustaría pensar que, como haría un buen guionista, he de meterme en la piel de todos los personajes de la película, tanto de los héroes como los villanos. Y hay un factor cultural que creo que deberíamos destacar y que nos duele mucho aceptar: y es que somos MU ZORROS, cohone.

A lo largo de los últimos años hemos ido incubando una picaresca en nuestro interior que me gusta definir con la frase de "si se puede no pagar, no lo pago". Soy el primero en reconocer que hay crisis y no todo el mundo puede gastarse el dinero en ir al cine semanalmente ni consumir toda la cultura que nos gustaría. Pero nos creemos que ver películas gratis ahora es un derecho, cuando lo que es realmente es un privilegio. La ley nos ampara por ello. 

Y eso es lo que es la libre cultura. Nosotros somos quienes somos gracias a nuestras relaciones y los productos (ya sea música, libros, películas, series) con las que hemos crecido. Como se ha dicho muchas veces, Alejandro Sanz es quien es hoy en día gracias a toda la música que oyó y, sobre todo, a la que le pasaron o la que -directamente- copió. Pero no nos engañemos, nosotros ni somos músicos, si no somos escritores ni somos directores. Seguramente muchos de quienes me lean sí lo sean, pero la inmensa mayoría que forma la red se compone de consumidores, de aquellos que se beneficiarán de el trabajo de unos creadores. No digo que la cultura haya que pagarla, pero sí digo que si tenemos la oportunidad de no hacerlo no lo hacemos.

Antes de que me tachéis de capitalista, quisiera aclarar que yo entiendo que un artista no es que tenga el derecho a vivir de su obra. No, jamás. Al artista se le da la oportunidad de hacerlo, que no es lo mismo. Es el mercado y nosotros quienes le damos esta oportunidad. Los artistas y los mal llamados "delaceja" no pueden ir exigiendo ni presionando a los gobiernos a través de lobbys para que se aprueben leyes absurdas como Sinde o Sopa. Tenemos unos gobiernos de vergüenza que no son más que marionetas ante el gran lobby estadounidense, el verdadero redactor de estas leyes que mueve los hilos. ¿Tiene el artista el derecho a vivir de su obra? No, lo que tiene es la oportunidad. Pero desgraciadamente las reglas del juego han cambiado. Yo no me he comprado en mi vida un disco de U2, lo reconozco, pero sí me dejé mis buenos 100€ en su concierto y luego he comprado conciertos suyos en Blu-Ray o DVD (por poner un ejemplo de cómo está cambiando el consumo). Tampoco he pagado ni un mísero euro por ver Juego de Tronos, pero quizás me compre esa taza tan chula con el lobo huargo impreso en ella. Lo que no puedes pretender es mantener tu caduco modelo de negocio, que es la base de todo el problema con Sopa y el reciente cierre del megaservidor.

Pero lo que tampoco podemos pretender es creernos con el derecho a la barra libre de consumo. No me gusta esta expresión porque la han utilizado muchas veces muchos dirigentes de SGAE y parecidos, y suena muy mal. Pero es que no se me ocurre ninguna mejor. No tenemos el derecho pero sí el privilegio, con lo que creo que en la medida de las posibilidades (y gustos) de cada uno debe apoyar a la industria audiovisual de su país. Me impactó muchísimo que en junio me compré la Quadrilogía de X-Men en UK y antes de la película había un simpático anuncio en el que se me daba las gracias por el apoyo a la industria audiovisual, en vez de que me tacharan de ladrón como hacen los anuncios españoles.

Retomando lo que diría @albertpelias, las leyes de nuestro país nos permiten intercambiar cultura libremente y eso hace que crezcamos como personas. Pero no lo neguemos tampoco: es el clavo ardiendo al que nos agarramos (yo el primero) para descargar a diestro y siniestro cuando no somos creadores. Y el quid de toda esta cuestión es que me molesta enormemente ver a tanta gente quejándose del cierre de la página cuando no ha comprado un DVD en su vida o no va al cine desde el estreno de Aladdín. Tampoco te digo que te compres toda la discografía de alguien, pero si aparece por tu ciudad podrías dignarte a ir a algún concierto suyo, forma de explotación comercial donde la mayoría de los ingresos sí van para ellos. Por no pagar música no pagamos ni los 6 pavos al mes de Spotify.

En definitiva creo que lo que intento hacerme es ponerme en la piel de los dos bandos, porque soy tanto consumidor como trabajador a tiempo parcial en una productora. Entiendo las quejas de los dos y comparto puntos de vista de ambos también al igual que estoy en desacuerdo con muchas cosas, pero este post ya es demasiado largo para discutirlas. Y esto es algo que creo que debería hacer más de un usuario de la red. No me valen las comparaciones con Guantánamo ni con tremendismos apocalípticos, cuando lo único que ocurrió es que cerraron uno de los miles de chiringuitos que -por cierto- siguen abiertos. Y creo que si tenemos la oportunidad debemos apoyar (en la medida de lo posible, siempre) aquello que nos gusta.

P.D. Pido disculpas por la extensión del post, es un tema muy amplio y muy complicado. Muchas de las ideas que he ido pensando a lo largo de ayer y hoy se me habrán ido volando por la ventana, seguro; pero si participamos todos en un sano debate podemos ir enriqueciendo con buenas ideas y puntos de vista.