En primer lugar quisiera advertir al lector que esta no es una crítica al uso. No voy a enumerar las virtudes del film (que son muchas) ni sacar a relucir sus defectos (que los tiene). En este caso, me voy a centrar única y exclusivamente en los últimos 15 minutos de película. Así que, quiero lector, si no has visto la película deja de leer ahora mismo, este post está plagado de spoilers como camiones. No te diré que te vayas de mi blog porque eso no me interesa, pero sí te animo a que leas otros artículos. Y, por supuesto, vete al cine a verla corriendo si no lo has hecho aún, porque estamos ante una gran película de superhéroes, aventuras y el más puro espionaje de los años 60.

¿Pero qué ocurre con el final? Que no es el cierre adecuado. Tras dos fabulosas entregas dirigidas por Bryan Singer, Brett Ratner se ocupó el solito de mancillar el buen recuerdo que teníamos y Gavin Hood, director de la inefable X-Men Origins: Lobezno, se encargó de rematar la función. Matthew Vaugh vino a revisar los inicios, tan de moda con los 'Begins' y los 'Reborns'. Y sin duda a vuelto a elevar el listón de calidad a la altura de las dos primeras. Pero con el peor defecto de todos: que con esta entrega ya ha echado todos los ingredientes a la sartén que podía echar. Me explicaré:

La primera saga de X-Men se centraba en el personaje de Lobezno. Aquí en esta nueva se profundiza en la relación entre Charles y Magneto y cómo se fue formando el equipo X-Men. Si los productores hubiesen hecho como George Lucas (más listo que el hambre), esta relación hubiese durado un par de entregas más, no que se pasa del amor al odio en tan solo hora y media de metraje. ¿Que nos queda al final? Magneto ya ha definido su bando y sus intenciones, ya ha reclutado a sus sabuesos y Xavier ya se ha quedado paralítico. Ya no queda nada más que contar para próximas entregas. ¿Qué cosas nuevas nos pueden ofrecer en entregas venideras? Absolutamente nada, cualquier película que pueda venir será tan gratuita como X-Men Origins: Lobezno, no podrán seguir profundizando en la relación Xavier/Erik puesto que ésta ya ha sido completamente definida.


Si los productores hubiesen estado avispados, la película debería haber fundido a créditos en negro justo cuando Magneto parase los misiles: Comorl!! qué ha pasao!?!? Así me vas a dejar mamonaso??! Y a raíz de aquí podrías haber sacado una secuela que explicase qué pasó con esos misiles, qué pasó con Magneto, con Charles, con la crisis, con los otros mutantes... Pero no, todo esto lo explica en los últimos 15 minutos. Es decir, que todos los hilos abiertos que podrían haber dejado en el guión se encargan de cerrarlos en esta entrega

Una pena, porque dudo que en próximas secuelas se pueda profundizar tanto como en esta. Lo único que pueden hacer es tirar de acción espectacular y personajes, pero para qué engañarnos: exceptuando a Charles, Magneto y Mística... el resto de mutantes parecen del Mercadona, personajes de segunda división cuyos derechos no costaba tanto explotar. Me falta un Cíclope, me falta una Jean Grey... ME FALTA UN LOBEZNO.

De todas maneras, repito: animo a todos a verla, porque nos encontramos con una película muy pero que muy entretenida, espectacular cuando debe serlo y profunda cuando debe hablar sobre los personajes,  con grandísimas interpretaciones (un sorprendente McAvoy y un acojonante Fassbender), espectacular, con un montaje envidiable y unos efectos puestos al servicio de la historia, no al contrario.