Si no puedes hacer algo bueno, hazlo en 3D. Ya lo dicen los sabios de Tumblr. Tuve la oportunidad de probar hace poco la Nintendo 3DSi, esa consola que dicen que crea el efecto 3D sin necesidad de gafas. Los de Nintendo tenían razón, lo crea de una manera muy curiosa, pero con el inconveniente de que como muevas la pantalla un solo centímetro hacia un lado puede crear uno de los efectos más incómodos y mareantes que se pueden experimentar.

A raíz de este pequeño defecto, recordé la carta publicada por Walter Murch el pasado 24 de Enero. Murch, famoso montador de Apocalypsis Now, El Paciente Inglés y Cold Mountain, exponía en su carta el motivo principal por el que el 3D jamás terminaría de funcionar: y es por la propia naturaleza visual del ser humano. Exponía, con toda la razón del mundo, que el hombre no está acostumbrado a tener que enfocar y desenfocar continuamente. Me explico:

Desde que nacemos, hemos estado acostumbrados a visualizar una pantalla o a leer un libro a una distancia determinada. Nuestros ojos enfocan (un televisor a dos metros, o un libro a 40 centímetros) y durante minutos y horas no tenemos que trabajar la vista. ¿Qué ocurre con el 3D? Que crea ese efecto de profundidad y nuestra vista tiene que ir enfocando y buscando con la mirada continuamente. Imaginaos una sala de cine: toda la vida hemos enfocado a la pantalla situada a 20 metros, pero ahora resulta que Jake Sully se encuentra a 25 metros, al plano siguiente está a 32 metros, y en cuestión de un segundo tenemos que enfocar a Neytiri que se encuentra a tan solo 15. ¿El resultado? Que a los 35 minutos nuestra vista está cansada del esfuerzo y acabamos mareados.

Walter Murch tiene parte de razón, aunque creo que su argumento suena un poco a creacionista (el día que le manden montar una en 3D veremos a ver si se traga sus palabras o no, a lo mejor todo viene de eso). Intuyo que, a la larga, podemos acostumbrar al ojo a cualquier experiencia visual. Recuerdo cuando vi Moulin Rouge por primera vez y casi vomito en el cine con tanta falda moviéndose frenéticamente; a día de hoy ese baile es una pamplina visual comparado con locuras 'a lo Bay' o mareantes productos modernos como Invasión a la Tierra (os invito a que la veáis en primera fila).

No sé qué pensaréis vosotros, es cierto que las películas en 3D deben sostener durante más tiempo los planos para no cansar la vista al espectador y porque se pueden crear planos más espectaculares. Pero todavía es una técnica joven, nos irán sorprendiendo seguramente. 

Y, a pesar de todo, me muero de ganas por entrar en el cine a ver Transformers 3 con mis palomitas, mis gafas y mi caja de Biodramina.