Con un primer cartel que nos avisa que las imágenes que estamos a punto de presenciar serán quizás las más desagradables que hayamos visto nunca -y con un narrador de la talla de James Cromwell- comienza De la Granja a la Nevera: la verdad detrás de la producción de carne (Farm to Fridge - The Truth Behind Meat Production). 



Os advierto que las imágenes que contiene son muy muy desagradables y que, con toda seguridad, herirán vuestra sensibilidad. No obstante, os invito a que lo veáis puesto que a mí, por mi parte de comunicador y por mi parte (cada vez más) de investigador y persona exigente con la información que me llega, me han asaltado muchas más dudas por las formas del documental que por el propio contenido.

Evidentemente, las imágenes que muestran no dejan indiferente a nadie y no podemos dudar de su autenticidad. De hecho, durante los 10 minutos que dura estuve planteándome no volver a comerme un filete en mi vida. Pero, según transcurría el vídeo y me iban surgiendo preguntas a sus realizadores, el hambre volvía a mí. 

A lo largo de mis últimos años de trabajo, donde tuve que investigar para realizar una tesina, y para mi trabajo actual, he de contrastar información. Cualquier periodista o investigador lo hace. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero no me vale con que alguien me muestre algo y yo lo dé por sentado. La crueldad mostrada por la cámara oculta evidencia prácticas que jamás nos habíamos imaginado. Son imágenes durísimas, denunciables, despreciables del más asqueroso ser humano. Pero sintiéndolo mucho, no me creo que todas las granjas sean así. No puedo extrapolarlo al resto del mundo ni a toda la producción cárnica. Parto de mi ignorancia respecto a la producción de alimentos. Y está claro que alguien que manufacture carne me va a vender la moto de la manera más bonita. Pero no puedo generalizar estas imágenes a todo el mundo. 

¿Recordáis aquel capítulo de los Simpsons en que Lisa duda si ser carnívora o vegetariana? El tronchante vídeo de la cadena alimenticia de Troy McClure es de lo más manipulador que se ha visto nunca. Pero hay un detalle que quiero que os fijéis: el sinvergüenza de Troy dice "preguntadle a un científico", a lo que sale un tío con bata diciendo: ehhhhFIN DE LA INTERVENCIÓN DEL CIENTÍFICO. Pues al vídeo de la crueldad animal en las granjas le ocurre algo todavía peor: ni siquiera consultan a nadie. El narrador, tímidamente, lanza datos como "investigaciones clandestinas en 8 granjas de costa a costa..." ¿Ya está? ¿¡8 granjas que ni sé cuáles son y pretendas que asocie este comportamiento salvaje a todo el mundo?!? Lo siento, pero no. Es como si para hacer un reportaje de Seguridad Vial en Semana Santa filmase únicamente 8 accidentes de tráfico (en vez de los millones de desplazamientos) y planteo la tesis que el coche es el medio más cruel para viajar.

Me gusta la carne. Seré el primero en denunciar este tipo de maltrato animal, pero me niego a pensar que cualquier ingesta de carne o de pescado nos convierta en asesinos como pretende incluso tildarnos los dos últimos minutos del vídeo, diciéndonos que la forma más válida es ser vegano. Se me quedan cortos los 12 minutos que dura el documental, me faltan testimonios, me faltan expertos, me falta el debate entre las dos partes de un mismo problema. Tras ver estas imágenes está claro que, de primeras, jamás daré por válida el punto de vista de un productor de carne. Pero visto cómo intenta (descaradamente) conducir mi opinión este documental... tampoco doy por válida su denuncia.