Érase una vez... en los tiempos en los que era común copiar cassettes de música con los amigos. Estamos hablando de los años 80 y principios de los 90. Los CDs y las grabadoras (que no llegarían hasta el 96) no se habían popularizado. En aquel tiempo, los legisladores vieron que aquella práctica (copiar cassettes) era imparable, no podían penar ni detener aquel movimiento tan grande. Así que hicieron un derecho llamado "Derecho a la Copia Privada". ¿Por qué lo hicieron? Os estaréis preguntando. Por dos razones:

  1. Porque, en la práctica, es imposible prohibir aquello que es imparable (no ibas a meter a 200mil delincuentes en la cárcel) (además, no hay sitio para todos nosotros)
  2. Por la importancia del acceso a la Cultura en un Estado de Derecho

Con la introducción del Derecho a la Copia Privada se introdujo también el impuesto o "Canon" de esta Copia Privada: un impuesto que debía pagarse por cada copia privada que se hiciese, en compensación al autor por cualquier posible daño económico que causase esta copia. A día de hoy, este derecho PERVIVE. Y es el que TE PERMITE:

  • Grabar canciones de la radio (sin que sea ilegal)
  • Grabar cassettes de los amigos (sin que sea ilegal)
  • Grabar una película de la tele (sin que sea ilegal)
  • Y también, por las mismas razones, descargar canciones y películas de Internet, siempre que sea para tu uso privado y si no comercializas con ellas

Si os habéis fijado... las razones siguen siendo las mismas que hace 20 años, lo único que ha cambiado es el medio tecnológico utilizado. Y, además, seguimos compensando a los autores con el pago del Canon.


¿Cuál es el problema hoy en día? Pues que somos mucha gente descargando (legalmente, aunque no lo parezca). Una de las razones de la introducción de estos Derechos fue, como hemos dicho, la importancia del acceso a la cultura. Pero cuando un avance tecnológico permite que este acceso se haga masivo... ¡Ay, amigos! Ahora parece ser que ya no es tan importante ni interesa tanto. ¿Qué hizo la industria discográfica? Le cambió el nombre a toda esta problemática y comenzó a llamarlo... PIRATERÍA. Pero, como podréis haber deducido, no se trata de eso: sigue siendo Copia Privada, la misma que hacíamos hace 20 años con las cintas TDK.

El Artículo 270 de nuestro Código Penal (sí, ese tan famoso que siempre viene con fondo azul en los VHS de Disney) dice que "Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente..." bla bla bla. Resumiendo, estamos incurriendo en un crimen cuando:
  1. Hay beneficio ECONÓMICO (de este tema ya hablaremos algún día)
  2. Se produce en detrimento de terceros (pero resulta que no hay detrimento, puesto que llevamos años pagando un canon)
Cada vez que un avance tecnológico acerca la Cultura un poquito a la gente, la Industria siempre salta diciendo que la música y el cine se muere. "La Música se muere" (cita de numerosos artistas y músicos asociados a la SGAE), una frase para reflexionar: como si la música hubiese sido una creación de la industria o como si no existiese antes de la SGAE.  Otro perlazo que soltaron estos muchimillonarios fue "Nos estamos muriendo de hambre", escupido por Rosario Flores sin vergüenza alguna.


Es cierto que hay un cambio, tanto cualitativo (ahora las copias son de mucha más calidad, incluso llegan a ser perfectas, gracias a lo digital) y cuantitativo (ahora hacemos muchas más copias que antes, pero eso no quita que siga siendo legal). El verdadero problema de todo esto es que esta Industria debe cambiar su modelo de negocio, no nosotros. Los avances tecnológicos no matan a la Cultura, puesto que ya existía antes. Tan solo fuerzan a la Industria a que se renueve. 

Por lo tanto: mientras no saquéis pasta vendiendo películas... bajaos lo que queráis, es perfectamente legal. Ahhhh, y tampoco os quejéis del Canon, es precisamente éste el que os permite hacer lo que estáis haciendo.