Esta mañana pudimos comprobar, atónitos e ilusionados, cómo el Pulpo Paul escogía a España como vencedora del Mundial 2010. Digo ilusionados porque, queramos o no, nos hace ilusión saber que nuestro equipo ganará la Final del Mundial, algo que seguramente no volvamos a ver de aquí a 200 años.

Y digo lo de atónitos porque lo de esta mañana ha tenido muchoh cohone, como dirían los almonteños. Todos los medios de información del país se han hecho eco de la "noticia" e incluso todos conectaban con la retransmisión en directo de la elección (por cortesía de rtve.es y de nuestros impuestos). Una vez que el pulpo abrió el cofre y se zampó el mejillón todos los diarios pusieron la noticia en portada de sus ediciones digitales. Incluso he leído (lástima que no pude comprobarlo, si no hubiera puesto una foto que lo atestiguara) que El País colocó el rótulo de URGENTE en la portada, como cuando hay un atentado o un accidente. Hemos llegado a equiparar a un pulpo comiéndose un mejillón con un atentado de ETA. No me extrañaría que dentro de unos meses la portada de ABC sea un pollo que juega al 3 en raya.

Cuando Paul abrió el cofre mágico y nos escogió como finalistas, guíado por sus poderes divinos de clarividencia, el país entero explotó de júbilo. Mis dos compañeras de oficina y un servidor agarraron el teléfono y llamaron corriendo a sus amigos más íntimos para compartir la emoción de sentirse campeones sin haber pisado el cesped todavía. Seguro que vosotros también hicisteis lo mismo, no lo neguéis.

Pero lo más gracioso es que, a parte de toda la repercusión mediática que le está dando a un p*to pulpo (vale, reconozco que es gracioso, pero hasta aquí hemos llegao), lo que me choca es la importancia que se le está dando y, peor todavía, la credibilidad que le están dando los medios,como si de Nostradamus se tratase. Zapatero se sintió preocupado por la elección de Paul e incluso Miguel Sebastián, actual Ministro de Industria, Comercio y Turismo, ha dicho que "Paul debería ser repatriado inmediatamente a España". Espero que estén de broma. Pero me temo que no lo están. Aunque, si soy sincero, prefiriría que las actuales decisiones de este país las tome un pulpo antes que la persona que tengo por Presidente.

Seguramente el próximo Cónclave ya no sea en la Capilla Sixtina, sino en un acuario. Los Cardenales ya no tendrán voto, sino que colocarán 150 mejillones diferentes y Paul decidirá. ¿Hay acaso mejor forma?

Veo un futuro claro. Un futuro esperanzador. Un futuro donde las Elecciones Generales ya no se decidan en las urnas, sino en cazuelas. Una decisión totalmente imparcial. Totalmente justa. Que Paul sea la luz que nos guíe de entre las sombras y nos conduzca por el buen camino.


Paul, el líder al que todos debemos seguir
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