—¿Quién es el dueño de esta pocilga? Tú, bola de grasa, contesta.
—Eh, yo soy el dueño de este local. Se lo compré a Grily por 1000 dólares.
—Será mejor que se aparte.
—Sí, señor.
—Baje ese rifle. ¡Quieto!

(BANG!!)

—Es usted un miserable y cobarde hijo de perra. ¡Ha matado a un hombre desarmado!
—Pues debió haberse armado cuando decidió decorar su salón con mi amigo.
—Usted es William Munny de Missouri, el asesino de mujeres y niños.
—Así es. He matado a mujeres y niños. He disparado sobre cualquier cosa que tuviera vida y se moviera. Y hoy he venido a matarle a usted, por lo que ha hecho a Ned.

Sin Perdón (Unforgiven, 1992, Clint Eastwood). Posiblemente el mejor diálogo de la historia del cine. Posiblemente.