Querida amiga. ¿Te has parado a pensar dónde te encuentras? Son la 1AM, Viernes. Sevilla Este. Estás sentada en el asiento delantero derecho de un Mercedes SLK R171, esperando en la cola del McAuto del Palacio de Congresos.

Vuelvo a repetirte la pregunta: ¿Te has parado a pensar en dónde te encuentras?

Es la 1AM. Tu novio tiene un cochazo de 42mil euros aprox (casi siete millones de las antiguas pesetas). Deberías intuir que si tiene dinero para pagarse tal coche también lo debe de tener para mantenerlo. Y, a pesar de todo, después de todo el dinero que tiene, no se digna a invitarte a una cena en condiciones, la que supuestamente te mereces. No. Estás ahí, esperando cola como los diez coches que tienes delante para, finalmente, pedirte un McMenú con bebidas y patatas normales (porque tú no comes tanto como él) que finalmente costará 5.95€. Seguramente, ni siquiera os bajéis del coche para comeros la hamburguesa. No tendrá el valor de sentarse en una mesa frente a ti y mirarte los ojos para decirte avergonzado: "amor, después de una semana sin verte esto era lo que más deseaba de hacer contigo, comerme una hamburguesa". No hay valor. Amor no sé si habrá.

Después de tan rica cena iréis a algún pub (no muy lejos del barrio) y tras el cubata irá a echarte un polvo, dos horas después. Conociéndole seguro que tampoco tiene la decencia de pagarte una noche de hotel. Qué coño digo hotel, ni un hostal. Iréis al Estadio Olímpico y pondrá dos bolsas de basura en las ventanas y un plástico en los asientos para no manchar la tapicería. Pero haz las cuentas: para él cuestas 5280 veces menos que su coche.

Espero que al menos tenga la decencia de dejarte en casa.